Armenianos los herejes declarados por el calvinismo

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Armenianos los herejes declarados por el calvinismo

A menudo el calvinismo es  contrastado con el Armenianismo, Nombrado así por el nombre de Jacobus Arminius (1560-1609). Todos aquellos que no estén completamente en acuerdo con los calvinistas en los cinco puntos del tulipán (véase abajo) automáticamente son acusados de ser Armenianistas (esto no se debe confundir con los armenios étnicos), sin embargo, muchos a quienes se les presenta esta acusación nunca han escuchado el término.

Además, muchos calvinistas que denigran a Armenio nunca han leído sus obras y no saben nada más que rumores sobre él y sus creencias.

Irónicamente, este teólogo holandés empezó como un calvinista y estudió con Beza en el seminario de Calvino en Ginebra. Él era un devoto seguidor de Cristo y sufrió mucho por su fe. Toda su familia fue asesinada en su ausencia cuando tropas de españoles católicos imponiendo la Inquisición masacraron a la población de su ciudad natal de Oudewater en Holanda.

Armenio fue acusado injustamente de casi todas las falsas doctrinas jamás inventadas. Desde Socinianismo (negación de la predestinación, la verdadera naturaleza de la expiación y de la Trinidad) hasta el Pelagianismo (la negación que el pecado de Adán afectó a su posteridad, y un excesivo énfasis en libre voluntad, salvación por gracia más obras y la posibilidad de la perfección sin pecado).

Por lo tanto ser llamado un Arminiano es una acusación más seria de lo que muchos  acusadores o el acusado muchas veces entienden. Tan fuerte fue el Calvinismo en ciertas partes de Europa en los días de Armenio que  era equivalente a la negación del mismo Evangelio e incluso de toda la palabra de Dios — y podía costar la vida. En Inglaterra, por ejemplo, una ley del Parlamento de 1648 hizo que el rechazo del bautismo de infantes calvinista fuese castigado con muerte.1

Armenio tuvo que llevar la responsabilidad especial que vino sobre cualquier protestante de su época, especialmente en Holanda, que se atrevía a echar un segundo vistazo al Calvinismo desde las Escrituras. Esta misma culpa a veces se conecta a los no calvinistas de hoy. Fue acusado de tener inclinaciones secretas hacia el catolicismo romano, a pesar de su denuncia abierta de los sacramentos católicos y del papado como el Reino del Anticristo.

Al visitar Roma para ver al Vaticano por sí mismo, Armenio informó que vio «‘ el misterio de iniquidad’ en una forma más horrible, fea y detestable de lo que jamás podría haber concebido en su imaginación».2  Hoy en día algunos de los llamados Armenianos promueven herejía muy seria, habiendo «adoptado creencias absolutamente contrarias» a las que él enseñó. 3 Pero en realidad Armenio era más bíblico en sus creencias, y mucho más semejante a Cristo en su vida que Calvino.

Vance declara acertadamente que «Armenio era tan ortodoxo en las doctrinas cardenales de la fe cristiana como cualquier calvinista, antiguo o moderno».4

Comparación de carácter y conducta.

Algunos calvinistas han criticado  la primera edición de este libro por lo que ellos llaman mi supuesta «caricatura de Calvino» [y] mi retrato de adoración a Armenio… por lo contrario, simplemente he dado los hechos históricos, que ninguno de mis críticos han sido capaces de refutar. En Debatiendo el Calvinismo (Multnomah, 2004), James White dijo que «refutaría las calumnias [que yo] lancé a…Calvino [y] Agustín.» Todavía estoy esperando. Es inconcebible que los calvinistas hayan hecho caso omiso a la conducta no cristiana de Calvino — y se han negado a reconocer los hechos, cuando son enfrentados con ellos.

 No se puede negar que Calvino era un abusador, irrespetuoso, despreciativo, insultante, indiferente, rudo y sarcástico en sus escritos y opiniones sobre los demás. Y esto no solo en sus comunicados, pero con frecuencia en su relación personal con muchos que se atrevieron a discrepar con él — como ya lo hemos demostrado brevemente.

Por el contrario, Armenio era un cristiano constante en sus escritos, bondad, y consideración hacia los demás. No se encuentra nada en sus escritos o acciones del sarcasmo, la burla y el desprecio por las opiniones contrarias que caracterizan a las escrituras de Calvino. No hay nada en cuanto a Armenio que sugiera la venganza contra los enemigos o el uso de la violencia por la causa de Cristo, mucho menos la condena a muerte por herejía que se aplicó en la Ginebra de Calvino.

En la evaluación de cualquiera de estos dos líderes fuertes, también hay que recordar que, al igual como los cinco puntos del Calvinismo no fueron formulados por Calvino, sino por el Sínodo de Dort, así tampoco fue Armenio quien articuló los cinco puntos del Armenianismo, sino los Remonstrantes que lo hicieron después de su muerte.

Las enseñanzas de Armenio

Armenio defendió sin concesiones la sana doctrina y creía en la infalibilidad y la inerrancia de la Biblia como inspirados por Dios. Rechazó la misa como una negación de la verdad y la excelencia del sacrificio de Cristo.»5

Se unió a los que llamaban al Papa «el adúltero y rufián de la iglesia, el falso profeta… el enemigo de Dios… el Anticristo…6 el hombre de pecado, el hijo de perdición, el maleante más notorio. 7 [que] será destruido en el glorioso advenimiento de Cristo, «8  E instó a todos los creyentes a “involucrarse en… la destrucción del papado, igual como lo harían con… el Reino del Anticristo…»9  y él se esforzó en destruir el» papismo» por su lúcida y poderosa predicación del Evangelio y la sana doctrina de la palabra de Dios.

Armenio reconocía y rechazaba por lo que eran las doctrinas falsas de Agustín. En contraste con Agustín, Armenio también rechazó la autoridad de la tradición y los libros apócrifos. Él creyó en la filiación de Cristo siendo eterno, co-igual y co-eterno con el Padre y el Espíritu Santo. 10 Que Cristo vino a esta tierra como hombre, 11 que era Jehová del Viejo Testamento12, quien murió por nuestros pecados, pagando la pena completa del pecado por su sacrificio en la Cruz, 13 que fue sepultado, resucitó y ascendió al cielo, 14 y que el  hombre está irremediablemente perdido y atado por el pecado, y que la salvación es por gracia, solo por la fe  en Cristo Jesus.15

Armenio predicó que la salvación era enteramente a través de Cristo como una obra de gracia, que sólo Dios podía hacer en el corazón del hombre.  Negó categóricamente las acusaciones falsas hechas contra él de Pelagianismo y Socinianismo.16  También,  se defendió contra la falsa acusación de que él enseñaba la doctrina de apostasía:

Porque nunca enseñé… cualquier cosa contraria a la palabra de Dios o a la confesión y Catecismo de las iglesias Belgas. En ningún período he dejado de hacer esta declaración y aún repetir en esta ocasión… así desde un siniestro informe, que durante mucho tiempo ha sido industriosamente y extensamente distribuido acerca de mí… y ya que este rumor infundado ha operado más daño contra mí, suplico inoportunamente a ser favorecido con su amable permiso para hacer una declaración ingenua y abierta… [Se distribuyeron artículos] como si hubieran sido de mi composición: cuando, en realidad… no habían procedió de mí, ni de acuerdo a mi sentir.  Y como criterio personal me parecen ser contrarias a la palabra de Dios…

Dos veces repetí esta aseveración solemne y suplicó a los hermanos «no extender tan fácilmente crédito a los informes que se distribuyeron en cuanto a mí, ni escuchen tan fácilmente cualquier cosa que fue presentada como si procediese de mí, incluso rumores exagerados manifestados para hacerme daño…»

 Mi sentir respecto a la perseverancia de los Santos, es que aquellas personas que han sido injertados en Cristo por la fe verdadera y así se han hecho partícipes de su espíritu vivificante, poseen poderes suficientes [o fuerza] para luchar contra Satanás, el pecado, el mundo y su propia carne, y ganar la victoria sobre los enemigos, pero no sin la ayuda de la gracia del Espíritu Santo mismo. Jesús Cristo, también por su espíritu nos asiste en todas las tentaciones y  nos brinda la ayuda que siempre está disponible de su mano; y siempre debemos estar preparados para la batalla, implorando y no faltará su ayuda para preservarnos de caer.  Así que no es posible para ellos, por cualquier picardía, astucia o poder de Satanás, el ser seducidos o sacados de las manos de Cristo…

Aunque aquí afirmó abierta e ingenuamente, que él nunca enseñó que un verdadero creyente, pueda caer total o definitivamente fuera de la fe y perecer; Sin embargo, no ocultó que existen pasajes de las Escrituras que parecen mostrar este aspecto; y las respuestas que he sido permitido ver, no son de tal clase para probarlos a mi entender. Por otro lado, se producen ciertos pasajes de la doctrina contraria [de la perseverancia incondicional] que son dignos de mucha consideración…

Soy consciente de mí mismo, de no haber enseñado o entretenido cualquier otro sentimiento con respecto a la justificación del hombre ante Dios, igual que los que se llevan a cabo por unanimidad de la reforma y las iglesias protestantes y que están completamente de acuerdo con sus opiniones expresadas… sin embargo, mi opinión no es tan diferente que la de[Calvino] en cuanto a  emplear la firma de mi propia mano suscribiéndome a aquellas cosas que él ha aportado sobre este tema [de la justificación] en el tercer libro de sus Institutos; Y esto estoy dispuesto en cualquier momento a darle mi plena aprobación… Pues yo no soy de la congregación de quienes desean tener dominio sobre la fe de otro hombre, pero soy sólo un ministro para los creyentes, con la intención de promover en ellos un aumento del conocimiento, verdad, piedad, paz y gozo en Cristo Jesús nuestro Señor.»17

El acérrimo calvinista R. K. McGregor Wright reconoce que Armenio sólidamente afirmó la seguridad eterna de los Santos, aunque esa doctrina fue «… abandonada por sus seguidores… unos años después de su muerte.»18 Armenio es calumniado y denunciado hoy por los calvinistas, mientras que Agustín es alabado. Aun admitiendo que Armenio «afirma dogmáticamente que es imposible para los creyentes perder la salvación»,

Dillow insiste en que «Armenio cree que la salvación se puede perder».19 J. I. Packer cita con aprobación a “Robert Traill, el puritano escocés, [quien] escribió en 1692, ‘ que; los principios del Armenianismo son los dictados naturales de una mente carnal, que es enemistad tanto a la ley de Dios y al Evangelio de Cristo, y, junto al mar muerto del papado (en el cual también corre esta corriente), ha sido, desde Pelagio hasta el día de hoy la mayor plaga de la iglesia de Cristo, y será así hasta su segunda venida.'»20

Sin embargo Sheldon, dice, «el sistema doctrinal de Armenio, siendo confesado por muchos testigos como un hombre de espíritu y vida ejemplar, fue el sistema calvinista sin ninguna modificación adicional excepto el de rechazar el principio de la predestinación absoluta».21 Un líder Arminiano del siglo XIX resumió su comprensión de la doctrina:

El Arminianismo enseña que Dios, en Cristo Jesús, hizo provisión completa para la salvación de todos aquellos que, por el arrepentimiento hacia Dios y fe en nuestro Señor Jesucristo, aceptan los términos [del Evangelio] y por lo tanto todos los que aceptan son eternamente salvos.22

Difícilmente se podría argumentar con esa afirmación. Aún así los calvinistas siguen acusando a Armenio de enseñar que la salvación se pierde. — y a etiquetar como «Arminianos» quienes están en desacuerdo con ellos. Lo mismo ocurre con frecuencia hoy en día.

Ruptura con el Calvinismo

Armenio estaba tan decidido como Calvino de seguir sólo al señor y su palabra. Ese deseo sincero lo metió en problemas porque él no se consideraba «obligado a adoptar todas las interpretaciones privadas de la reforma»,23 ni tampoco las de la Iglesia católica.24 El concluyo por el estudio serio de las Escrituras, que en algunos aspectos, el Calvinismo simplemente no era bíblico. Y sufrió persecución y falsas acusaciones por esa opinión cuidadosa y meditada— como el no-calvinista de hoy.

Armenio estaba convencido por las Escrituras que quienes estarían en el cielo, estarían allí porque creyeron el Evangelio, no porque Dios los eligió para ser salvos y que los regenera sin ninguna fe de su parte. Firmemente creyó y enseñó la predestinación como «un decreto eterno y misericordioso de Dios en Cristo, por el cual él determina para justificar y adoptar a los creyentes y para darles vida eterna, sino para condenar a los incrédulos y personas impenitentes».25 Lo que dijo E. H. Broadbent de Armenio en su clásico La Iglesia Peregrina contrasta marcadamente con las calumnias que el todavía sufre de los calvinistas:

Habiendo sido educado bajo la influencia de la enseñanza de Calvino, Armenio — reconocido por todos como un hombre de carácter intachable, en habilidad y aprendizaje insuperable — fue elegido para escribir en defensa del Calvinismo menos extremo, que se creía estar en peligro de extinción por los ataques hechos sobre él. Sin embargo estudiando el tema, vino a darse cuenta que mucho de lo que el sostenía era indefendible; que convertía a Dios en el autor del pecado, que establece límites a su gracia salvadora, deja la mayoría de la humanidad sin esperanza o posibilidad de salvación.

El vio en las Escrituras que la obra redentora de Cristo es para todos, y la libertad del hombre de elegir como parte del decreto divino. Volviendo a las enseñanzas originales de las Escrituras y la fe de la iglesia, evitó los extremos en los cuales ambas partes habían caído en su larga controversia. Su declaración de lo que había venido a creer, le involucraron personalmente en  conflictos que afectaron tanto su espíritu como su salud y esto acorto su vida. [Murió a la edad de 49, Calvino a los 55]. Más tarde en el avivamiento Metodista su enseñanza tomó una forma más vívida y evangelística.

Fisk está de acuerdo que «El armenianismo viene del nombre de un hombre que primero aceptó el sistema calvinista, fue convocado para defenderlo contra la oposición, y que tras estudiarlo llegó a una posición más moderada».27 McNeill, él mismo, un presbiteriano, es lo suficientemente honesto para decir que Armenio «no repudiaba la predestinación, pero si condena el supralapsarianismo [que Dios desde la eternidad pasada predestina a los no elegidos al pecado y a sufrir la condenación eterna] como subversiva del Evangelio.»28  Earle E. Cairns explica las principales diferencias entre los dos sistemas:

El intento [de Armenio] de modificar el Calvinismo para que…Dios no pueda ser considerado como el autor del pecado, ni el hombre un autómata (Maquina) en las manos de Dios, hizo caer sobre él la oposición… Tanto Armenio como Calvino enseñaron que el hombre, quien heredó el pecado de Adán, está bajo la ira de Dios. Pero Armenio creía que el hombre era capaz de iniciar su salvación después de que Dios le concediera la gracia principal para permitir que su voluntad cooperara con Dios…29 Armenio aceptaba la elección pero creía que el decreto para salvar a algunos y condenar a otros tenía «su fundamento en la presciencia de Dios».30  Así que la elección era condicional y no incondicional… Armenio también creía que la muerte de Cristo era suficiente para todos, pero solo eficaz para los creyentes.31  Calvino limitaba la expiación solo a los elegidos para la salvación. Armenio también enseñó que los hombres pueden resistir la gracia salvadora de Dios, 32 mientras que Calvino mantuvo que esa gracia era irresistible.33

El ferviente deseo de Armenio había sido simplemente mitigar los extremos del Calvinismo. Acerca de Armenio, dice Newman, «fue reconocido como uno de los hombres más capaces y más cultos de su tiempo. Sus sermones expositores fueron tan lúcidos, elocuentes y bien predicados que atraía a grandes audiencias. De vez en cuando fue llamado a escribir en contra de los opositores del Calvinismo, lo cual  hizo de una manera moderada y satisfactoria. Cuando la peste estaba desenfrenada en 1602, se distinguió por su servicio heróico.»34

En los primeros días, nadie repudiaba más vigorosamente a los «Armenianos» que John Owen, quien se refirió a «el veneno del Arminianismo… que cortando la raíz misma del cristianismo.»35 Este esfuerzo alcanzó su auge en su extenso tratado contra «las doctrinas de Armenio» titulada Una Muestra del Arminianismo, publicado por primera vez en 1642 por orden del Comité de la cámara de diputados en el Parlamento para la regulación de la impresión y publicación de libros. Aparentemente perdido en la seria polémica, hubo una palabra de precaución en la «Nota de Introducción», que fue desoída en ese entonces al igual que hoy: «Puede ser cuestionado si Owen discriminaba suficiente la doctrina de Armenio con el desarrollo pleno que su sistema recibió de las manos de sus seguidores después de su muerte, «.36

El Armenianismo y la Iglesia Estatal

La opinión moderada de Armenio atrajo a muchos seguidores. Muchos pastores protestantes, incómodos con los extremos del Calvinismo y su militancia contra quienes no estaban de acuerdo, comenzaron a predicar el mismo Calvinismo modificado como Armenio y recibieron considerable oposición de los calvinistas.  Estos últimos siguiendo las enseñanzas de Agustín y la práctica de Roma, vieron iglesia y el estado como socios, juntos al estado, imponiendo sanciones en contra quienes la iglesia consideraba herejes — una intolerancia a la que Armenio y sus seguidores se opusieron. McGregor escribe que «todo el proceso de la reforma tuvo lugar en el contexto de las iglesias del estado, con el poder secular apoyando y protegiendo a los reformadores y a sus ganancias.37

Este gran error fue el legado de Constantino,  primero; prohibir a cualquiera reunirse fuera de la iglesia establecida para propósitos religiosos y lo segundo fue confiscar la propiedad de aquellos que lo cumplieran. Creyendo que el bautismo era «la salvación de Dios… y el sello que le confiere la inmortalidad… el sello de la salvación,» 38  él espero justo hasta antes de su muerte para bautizarse y no arriesgarse de pecar después de ello y así perder su salvación. Más tarde, el emperador Teodosio emitió un edicto haciendo que; «la religión que fue enseñada por  Pedro a los romanos, que se ha conservado fielmente por la tradición» 39  Era la fe oficial del imperio. Como se señaló anteriormente; los adherentes debían llamarse «Cristianos católicos» y todos los demás fueron prohibidos en sus iglesias.40  Un historiador nos explica el efecto trágico para la iglesia:

Ahora las Escrituras no eran la norma de la fe cristiana… [Sino] las decisiones de los padres y los consejos… Tampoco la religión propagada por los métodos apostólicos de persuasión, acompañado con la humildad y la mansedumbre de Cristo, sino por los edictos imperiales y decretos; Aquellos que contradicen no son convencidos por la razón o las Escrituras, sino que debían ser perseguidos y destruidos.41

Tal fue la relación oficial entre iglesia y estado que heredó Calvino de Agustín, y que fue forzada sobre Ginebra,  que los calvinistas siempre que fuera posible continuaron utilizando estos métodos para imponer su voluntad sobre aquellos que diferían con ellos. En común acuerdo con los príncipes, reyes y emperadores, la iglesia católica durante siglos había controlado toda Europa. La reforma creó una nueva iglesia del estado en toda Europa, en competencia con Roma, la luterana y la calvinista. Esta última reclama el nombre de «Reformada».

La Iglesia Presbiteriana en Escocia, la Iglesia Anglicana y la Iglesia Reformada Holandesa, que persiguieron a los Arminianos en Holanda, eran todas iglesias del estado calvinista. Trágicamente, siguieron a Constantino, Agustín y a Calvino en la ambición anti-bíblica y grandiosa de imponer su marca del cristianismo sobre todo, en colaboración con el estado. Como señala David Gay:

En los Institutos de Calvino, él dijo que el gobierno civil está asignado a fomentar y mantener la adoración externa de Dios, y defender la sana doctrina y la condición de la iglesia. El despreció a los Ana bautistas como fanáticos estúpidos, porque argumentaron que estos asuntos son el negocio de la iglesia y no las autoridades civiles. Sin embargo, Calvino estaba equivocado; y ellos tenían la razón… El escribía desde el punto de vista de Constantino, y no del Nuevo Testamento…42

Sínodos, Asambleas, Concilios y Confesiones

Hoy en día, quienes están en desacuerdo con el Calvinismo, basando su entendimiento en la Palabra de Dios, son acusados de abandonar, ignorar, o incluso desafiar las grandes confesiones y credos establecidos en la iglesia.   

¿Debemos preguntarnos, «Cual iglesia»? Los católicos romanos también se refieren a «la iglesia» de una manera similar, pero millones de creyentes no formaron parte de ésta durante muchos siglos, antes de la reforma. Estos  se negaban a someterse a los papas o a someterse a las herejías de Roma. Los calvinistas de hoy, miran hacia atrás, al primer siglo de la reforma, y se refieren a «la iglesia» de la misma manera.  Dando a entender esto, que las iglesias del estado que siguieron lo que Calvino inicio en Ginebra y despreciaban como herejes a todo el que estaba en desacuerdo y rechazaba «la fe reformada» — equiparan el Calvinismo con la reforma.  

Calvino diligentemente había perseguido hasta la muerte a quienes no estaban de acuerdo con sus opiniones extremas sobre la soberanía y la predestinación. Sin embargo él toleraba las muchas herejías de Agustín — incluso había adoptado alguna de ellas. En sus escritos encontramos solamente elogios para este hombre que mantenía tantas cosas que eran anti-bíblicas.  De hecho, Calvino sostenía a Agustín como la autoridad y así justificaba sus propias prácticas y creencias erróneas.

Debe recordarse que los credos y confesiones de la  reforma fueron formulados, no por acuerdo entre todos los cristianos, sino solo por los luteranos y el segmento calvinista. El Sínodo de Dort y la Asamblea de Westminster, mencionada por los calvinistas como las declaraciones autorizadas de la verdad cristiana, fueron dominados por los calvinistas y forzaron el Calvinismo como la religión oficial del estado sobre todos los demás.

Así que la acusación de que uno es incapaz de seguir estas «grandes confesiones reformadas» ¡es simplemente otra forma de decir que uno está en desacuerdo con el Calvinismo! También promueve la falsa impresión de que el Calvinismo era la creencia oficial celebrada por todos los reformistas. Con respecto a los cinco puntos del Calvinismo, Hodges escribe;

 «Ninguna de estas ideas tiene derecho a llamarse normativa teológica protestante. Ninguna se ha celebrado por un una amplia sección  de la cristiandad.  Y aún más importante es que, ninguno de ellos (puntos del calvinismo) son bíblicos… todos ellos se encuentran fuera de los parámetros apropiados de la ortodoxia cristiana. «43

Los Cinco Puntos del Armenianismo

Armenio era parte de la Iglesia Reformada Holandesa del Estado, al igual que los líderes que continuaron con sus creencias después de su muerte prematura en 1609.

Inevitablemente, se desarrolló una polémica sobre la predestinación y se decidió investigar la Confesión de Bélgica y el Catecismo de Heidelberg para su posible revisión.  Para discutir los temas, cuarenta y seis ministros Arminianos se reunieron en privado en Gouda, Holanda, el 14 de enero de 1610.  Se elaboró y se firmó una reprensión (protesta) contra el calvinismo, afirmando que sus doctrinas no «eran contenidas en la palabra de Dios ni en el Catecismo de Heidelberg y que no son de edificación — sino, peligrosos — y no deben ser predicadas a la gente cristiana.»44

La reprensión de estos “Remonstrantes” (Protestante Seguidores de Armenio) se compuso de cinco párrafos breves que llegaron a conocerse como los cinco puntos del Arminianismo.  En resumen estos declararon:

  1. Porque Dios desde la eternidad pasada decidió salvar a todos aquellos que creen en Jesús y «dejar a los incorregibles e incrédulos en el pecado y bajo ira…»
  2. Porque Cristo murió y obtuvo redención y perdón de pecados para todos, pero estos beneficios son eficaces sólo para aquellos que creen en Cristo.
  3. Porque el hombre no puede «pensar o hacer algo que sea verdaderamente bueno,» y eso incluye «la fe salvadora», sino que debe ser regenerado.
  4. Porque la gracia de Dios es absolutamente esencial para la salvación, pero puede ser resistida.
  5. Porque aquellos que son verdaderamente salvos por la fe en Cristo están facultados por el Espíritu Santo para resistir el pecado; Pero si se puede caer de la fe, «debe ser más particularmente determinado en las Sagradas Escrituras, antes de que nosotros mismos podamos enseñarlo con una persuasión completa de nuestras mentes.»

La respuesta de los calvinistas llegó unos meses más tarde en forma de una “contra reprensión”, que contenía siete artículos. El segundo y tercer punto se combinó con el título de Elección Incondicional, y el sexto y séptimo combinados bajo la Perseverancia de los Santos, dando lugar a lo que se conoce hoy como los cinco puntos del Calvinismo.

Vance resume esta declaración de la siguiente manera:

  1. Porque toda la humanidad ha caído en Adán y es corrupta e incapaz de creer, Dios saca de la condenación a  aquellos quienes él ha escogido para salvación, dejando a todos los demás.
  2. Los hijos de los creyentes, mientras no manifiesten lo contrario, deben contarse entre los escogidos de Dios.
  3. Dios ha decretado otorgar fe y perseverancia y así salvar a aquellos a quienes él ha escogido para salvación.
  4. Dios entregó a su hijo Jesucristo a morir en la Cruz para salvar solamente a los escogidos.
  5. El Espíritu Santo, trabaja externamente a través de la predicación del Evangelio y hace la función internamente con una gracia especial en los corazones de los elegidos, dándoles poder para creer.
  6. Aquellos a quienes Dios ha decretado salvar son apoyados y conservados por el Espíritu Santo para que finalmente no puedan perder su fe verdadera.
  7. Los verdaderos creyentes no persiguen descuidadamente las lujurias de la carne, pero trabajan su propia salvación en el temor del Señor. 45

La creciente controversia

La “contra reprensión” fue contestada por la opinión de los Remonstrantes. Este fue un documento mucho más extenso que entró en gran detalle para establecer lo que los Remonstrantes «en conciencia han considerado hasta el momento y siguen considerando el estar en armonía con la palabra de Dios…» Contenía largas objeciones al Calvinismo bajo cuatro encabezamientos, los puntos principales se resumen en los siguientes pasajes:

De la sección i (10 párrafos):

3.  Dios no ha ordenado la caída… no ha privado a Adán de la gracia necesaria y suficiente, ni tampoco… trae a algunos [hombres] a la vida [eterna], sino que priva a otros de los beneficios de la vida…

4. Dios no ha decretado la caída por  intervenir con pecado y así dejar por mucho a la mayor parte de los hombres excluidos de toda esperanza de salvación.

5. Dios ha ordenado que Cristo debe ser la expiación por los pecados del mundo entero y en virtud de este Decreto ha decidido justificar y salvar a los que creen en él y proporcionar a los hombres con los medios necesarios y suficientes para la fe…

6. Nadie es rechazado de la vida eterna ni de los medios suficientes correspondientes por cualquier antecedente de Decreto absoluto…

De la sección ii (4 párrafos):

1. El precio de la salvación que Cristo ofreció a Dios… pago por todos los hombres, según… la gracia de Dios el Padre; y por lo tanto nadie es definitivamente excluido de los beneficios de la muerte de Cristo por un decreto anterior y absoluto de Dios.

3. Aunque Cristo ha merecido la reconciliación con Dios y el perdón de los pecados de todos los hombres… nadie se convierte en un partícipe verdadero de los beneficios de la muerte de Cristo excepto por la fe…

De la sección iii (12 párrafos):

  1. La gracia eficaz por el cual alguien se convierte no es irresistible y aunque Dios a través de la palabra y el funcionamiento interno de su Espíritu influye en la voluntad y ambos le otorgan el poder de creer y… de hecho provoca al hombre a creer, sin embargo el hombre es capaz en sí mismo de despreciar esta gracia, para no creer y así perecer por su propia culpa.

6. Aunque el total y libre albedrío de la gracia de Dios puede ser muy grande,  el Espíritu Santo concede y está dispuesto a otorgar la disparidad de la gracia divina a todos los hombres y a cada uno a quien se le predica la palabra de Dios como suficiente para alcanzar la gracia para fe y conversión. A este, Dios dice estar dispuesto a salvar según el decreto de elección absoluta, pero también a los que no son convertidos en realidad.

      12. También lo consideramos falso y horrible que Dios incite de manera oculta a los hombres a pecar, cosa que Dios abiertamente prohíbe; que aquellos que pecan no están actuando contrario a la verdadera voluntad de Dios… que esto es, según su justicia,  un crimen digno de muerte el hacer la voluntad de Dios.

De la sección iv (8 párrafos):

  1. Los verdaderos creyentes pueden caer de la verdadera fe y caer en pecados que no son consistentes con la verdad y la fe justificadora y no sólo sucede, sino que puede suceder regularmente.
  1. Los verdaderos creyentes pueden por su propia culpa… finalmente caer y perderse.
  1. Sin embargo no creemos que, aunque los verdaderos creyentes a veces caen en pecados graves y que son devastadoras para su conciencia, que caen inmediatamente de toda esperanza de conversión.  Pero reconocemos que es posible que Dios por su misericordia abundante, otra vez los traiga a la conversión a través de su gracia…
  1. Por lo tanto rechazamos totalmente las siguientes doctrinas, que son esparcidas a diario entre la gente en las Escrituras públicas, como peligrosas para la piedad y la moralidad; a saber: 1) que los verdaderos creyentes no pueden pecar deliberadamente, pero sólo por ignorancia y debilidad.  2) que los verdaderos creyentes no pueden caer de la gracia de Dios por medio de pecados. 3) que mil pecados, sí, todos los pecados del mundo entero, no pueden invalidar la elección; Cuando le agregamos a esto que todos los hombres están obligados a creer, quienes son elegidos para la salvación, y por lo tanto no pueden caer de esta elección, presentamos para consideración la gran puerta que esto abre para la carnalidad. 4) que a los creyentes y a los elegidos no se les imputan sus pecados no importando que tan grandes o graves sean,… 5) que los verdaderos creyentes, habiendo caído en herejías corruptas, en pecados graves y vergonzosos, como adulterio y asesinato, por el cual la iglesia, según la institución de Cristo, está obligada a declarar que ella no puede tolerarlos en su compañerismo externo,  y que no va a tener ninguna parte en el Reino de Cristo, a menos que se arrepientan, sin embargo no pueden caer total y definitivamente de la fe.

8. Un verdadero creyente puede y debe ser determinado por el futuro que él, interviniendo, observando, orando y otros ejercicios de santidad, pueda perseverar en la fe verdadera, y que la gracia que Dios le otorgo para perseverar nunca faltará; No vemos cómo puede estar seguro de que él nunca descuidara su deber en el futuro sino por las obras de la fe, la piedad y amor, como corresponde a un creyente para perseverar en esta escuela de guerra cristiana. Tampoco consideramos necesario que el creyente debe estar seguro de esto.46

Estos cuatro títulos (que claramente se apartaron de lo que había enseñado Armenio) se tomaron como los cinco puntos, que los calvinistas en el Sínodo de Dort, les respondieron con lo que se conoce como los Cinco Puntos del Calvinismo. La principal diferencia es obvia: los Arminianos asignan la culpa por el castigo eterno del hombre sobre el mismo hombre por rechazar el evangelio de su propia voluntad, aunque podría haberla aceptado a través de la gracia que Dios habilito; Pero los calvinistas atribuyen el pecado y la condenación del hombre totalmente a Dios, y él simplemente predestinó todo para que fuese de esa manera. A. W. Tozer, respetado por muchos calvinistas, declaró, «Así que cuando el hombre ejerce su libertad (de elección), está cumpliendo con la soberanía de Dios, no invalidándola.»47

El estado de Holanda, en su preocupación por la unidad entre sus ciudadanos, ordenó a ambas partes reunirse y arreglar sus diferencias. Seis líderes de cada lado se reunieron en Hague el 31 de marzo de 1611, pero no lograron llegar a un acuerdo. Mientras que los Arminianos abogaban por la tolerancia, los calvinistas estaban decididos a convocar una conferencia nacional para que sus opositores fueran declarados herejes. Por supuesto, que en vista de las leyes civiles del estado de aquel momento, se cobrarían las penas prescritas a los herejes incluyendo (si fuese posible) la muerte.

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