La muerte no es el final

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La muerte no es el final

Esta secta predica el «evangelio» del materialismo. Uno de sus textos favoritos y la base o fundamento de su materialismo es éste: «Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido». Dice el v. 10, «Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría».

Argumentan los «testigos» que puesto que el hombre va al sepulcro y que no hay conocimiento en el sepulcro («nada saben»), por eso, el hombre está inconsciente en el sepulcro.

¿Qué deben aprender los «testigos»?

1. Que la ciencia no es propiedad del cuerpo, sino del espíritu. Dice 1 Corintios 2:11, «Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hom­bre, sino el espíritu del hombre que está en él?» El cuerpo vuelve al polvo pero el espíritu vuelve a Dios que lo dio (Eclesiastés 12:7) y es el espíritu el que sabe, el que tiene ciencia, y que, por lo tanto, el que está consciente.

Por lo tanto, no hay conocimiento en el sepulcro, porque la parte del hombre que sabe, la parte consciente, vuelve a Dios y no va al sepulcro (Génesis 35:18; Eclesiastés 12:7).

2. Los «testigos» ignoran completamente el tema y propósito de Salomón en este capítulo. En este libro él habla mucho de la «vanidad» de las actividades de toda clase en esta vida. En el cap. 9 aun afirma que en la muerte hay vanidad. El hombre ya no trabaja más y no tiene paga can respecto a ocupaciones terre­nales. Habrá paga por las buenas obras hechas en obediencia a Dios, pero las recompensas terrenales terminan en la muerte. Debemos aprovechar estas bendiciones ahora («Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos», v. 4; véanse los v. 7, 9, 10 etc.). Porque al morir el hombre es cortado de todo lo que sucede debajo del sol (eventos terre­nales). Véase también Ecles. 8:15-17.

Pero la enseñanza de los «testigos» requiere la conclusión de que los muertos «ni tienen más paga» de ninguna clase. Ellos no deben hablar de ninguna clase de recompensa, ni en el cielo para los 144,000 ni en la tierra para los demás, porque el texto dice que los muertos no tienen más paga de ninguna clase.

3. La expresión «nada saben» no significa que están inconscientes. Compárese Job 8:9, aun los vivos «nada sabemos». ¿Estamos incon­scientes? 2 Sam. 15:11, los doscientos hombres que fueron con Absalón iban con él «sin saber nada». ¿Estuvieron inconscientes? Si la expli­cación de este texto por los «testigos» es co­rrecta, podemos probar que todos los “testigos” del Atalaya están inconscientes, porque Pablo dice, «Si alguno enseña otra cosa … nada sabe» (1 Cor. 6:3, 4).

La persona que cita este texto para enseñar el materialismo tuerce las Escrituras y tendrá que dar razón a Dios en el juicio.

 A. Los materialistas dicen que el hombre no tiene alma o espíritu, que el hombre «es» alma, que «alma» es nada más la vida física.

      B. Dice el lexicógrafo Thayer: «alma: una esencia que se distingue del cuerpo y no se di­suelve en la muerte, Mat. 10:28».

I. La naturaleza externa y la naturaleza interna.

      A. Esta distinción se ve claramente en Ecles. 12:7; 2 Cor. 4:16; y Sant. 2:26.

      B. La resurrección es el acto de reunir el cuerpo con el espíritu. El cuerpo resucitado será incorruptible, 1 Cor. 15:50-58.

II. El espíritu puede existir (existe) aparte del cuerpo.

      A. La experiencia de Pablo, 2 Cor. 12:2-4, «si en el cuerpo o fuera del cuerpo»; 2 Tim. 4:6, «el tiempo de mi partida está cercano»; Fil. 1:21-23, «partir y estar con Cristo.»

      B. La experiencia de Pedro, 2 Ped. 1:13, 14, «Debo abandonar el cuerpo».

      C. La experiencia del cristiano, 2 Cor. 5:1-9.

      D. El espíritu que sobrevive a la muerte es el ser verdadero, el ser que vive por un tiempo en el cuerpo físico, sobrevive a la muerte del cuerpo físico y será reunido al cuerpo inco­rruptible en la resurrección.

III. La muerte del cuerpo no es la muerte del alma o espíritu.

      A. «Matar el cuerpo, no puede matar el alma», Mat. 10:28.

      B. «El cuerpo sin espíritu está muerto», Sant. 2:26.

      C. «No dejarás mi alma en el Hades», Hech. 2:27.

IV. Después de la muerte el espíritu sigue existiendo.

      A. «Dios no es Dios de muertos, sino de vivos», Luc. 20:38.

      B. Cristo es «Señor así de los muertos como de los que viven», Rom. 14:9.

      C. «En tus manos encomiendo mi espíritu», Luc. 23:46.

      D. Véanse también Hech. 7:58; 12:23; 1 Ped. 3:18; Apoc. 6:9; 20:4.

V. El hombre existe en estado consciente después de morir físicamente.

      A. Luc. 16:19-31 no es parábola, porque habla de cierto hombre llamado «Lázaro». Las parábolas no tratan de personas específicas. Sin embargo, las parábolas no son fábulas; so­lamente tratan de la realidad. Este texto en­seña claramente que el rico estaba consciente después de la muerte.

      B. Mateo 17:3, «les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él».

      C. Lucas 23:43, «hoy estarás conmigo en el paraíso». Los «testigos» del Atalaya  po­nen coma después de «hoy» (te digo hoy, es­tarás etc.»). ¿Acaso Jesús pudiera haber dicho «te digo ayer o mañana»?

      D. Fil. 1:20-24, «quedar en la carne» era una alternativa, pero para los materialistas es la única alternativa. Para ellos el que no queda en la carne no existe.

Conclusión:

      Es importante recordar que el cas­tigo del desobediente será más severo que la muerte física (Mat. 10:28; Heb. 10:29).

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