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Bautismo por los muertos
El bautismo por los muertos es una práctica vicaria de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, realizada en sus templos, donde miembros vivos son bautizados en inmersión en favor de antepasados fallecidos. Basado en la creencia de que el bautismo es esencial y que Dios da la oportunidad de salvación a quienes no la tuvieron en vida, el rito busca ofrecer el convenio a los difuntos en el mundo de los espíritus, donde pueden decidir aceptarlo o rechazarlo.
- ¿Fundamento Bíblico?: Se basa en 1 Corintios 15:29, donde el apóstol Pablo menciona la práctica del bautismo por los muertos.
- Lugar y Autoridad: Solo se lleva a cabo dentro de los templos de la iglesia, realizados por personas con la autoridad del sacerdocio.
- Procedimiento: Los miembros investigan su historia familiar para encontrar nombres de antepasados. Un miembro actúa como representante (proxy) de la persona fallecida del mismo sexo.
- Significado Teológico: Se considera un acto de amor y caridad, reflejando la creencia en la justicia de Dios, permitiendo que las ordenanzas atadas en la tierra lo sean también en el cielo.
- Libre Albedrío: La iglesia enseña que los bautismos vicarios no obligan a los difuntos; ellos tienen la libertad de aceptar o rechazar la ordenanza en el mundo espiritual.
José Smith instituyó la práctica en 1840 en respuesta a la preocupación de sus seguidores por los antepasados que murieron sin bautizarse. Hoy en día, estos bautismos también se realizan como un acto de amor por personas no emparentadas seleccionadas de los registros genealógicos de los archivos mormones.
De acuerdo con la enseñanza mormona, la práctica brinda a los muertos la oportunidad de buscar la salvación por medio de un sistema de justicia por obras. Los mormones enseñan explícitamente la salvación por buenas obras. El bautismo por los muertos es parte de ese sistema.
Como algunos cristianos, los mormones se preguntan sobre el destino de aquellos que murieron antes del tiempo de Cristo. Mientras que los cristianos se preguntan sobre aquellos que se pierden el evangelio de su expiación, los mormones temen perderse sus enseñanzas sobre el camino de la vida recta.
Además, los mormones afirman que el bautismo por los muertos de Smith restauró una práctica apostólica perdida, algo supuestamente en el centro de la enseñanza posterior a la resurrección de Jesús. Según los mormones, las puertas del infierno no impedirán la salvación de los muertos, para lo cual este bautismo es esencial. Los mormones «dignos» con privilegios especiales en el templo sirven como apoderados al someterse al bautismo en un recipiente, modelado de acuerdo con el mar de bronce del templo de Salomón.
La práctica mormona es la antítesis del evangelio. Los evangelios y Hechos declaran que la enseñanza posterior a la resurrección de Jesús se centró en Su reino, el testimonio del Antiguo Testamento sobre Él y el encargo de hacer discípulos a nivel global. Si los corintios practicaban lo que hacen los mormones, Pablo no lo hubiera tolerado, ya que contradice el evangelio.
¿Qué significa el bautismo por los muertos?
Aún así, permanece el asunto de la interpretación adecuada del bautismo por los muertos. Al confesar que no estoy más cerca de la certeza que nadie, creo que es prudente tomar el pasaje al pie de la letra: parece que ciertos corintios fueron bautizados en nombre de personas, posiblemente familiares o amigos que habían muerto.
Pablo sabía sobre esto y, aunque no lo aprobaba por completo, su tono casual muestra que no fue un error importante. Entonces, la mejor conjetura no es que pensaran que el bautismo desempeñaba un papel en la salvación de los muertos, lo cual sería un gran error, sino que exageraron el valor del bautismo.
Parece probable que los corintios estuvieran preocupados por los creyentes que morían antes de que pudieran ser bautizados y temían alguna pérdida espiritual como resultado. Este punto de vista se adapta al contexto y es coherente con otros pasajes de las Escrituras, que muestran a Pablo como un león cuando detecta cualquier desafío al evangelio mismo.
“De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?” (1 Cor. 15:29).
Sin duda alguna este es uno de los pasajes de la Biblia del cual mucho se ha escrito, comentado y opinado. No son pocos los que han estado “rascándose la cabeza” para desentrañar el significado de esta declaración de Pablo a los corintios.
En el presente artículo, queremos enfocarnos en lo que el pasaje dice en su contexto, procurando respetar las afirmaciones fundamentales y evidentes, de Cristo y sus apóstoles, sobre el “un bautismo” (Ef. 4:5). Creemos que los pasajes más claros y fáciles de entender, pueden ayudarnos a captar el sentido de los más oscuros y difíciles.
En primer lugar, observamos que el capítulo 15 de 1 Corintios trata sobre la resurrección física de los muertos, este es el tema. Por lo tanto, la declaración de Pablo en el versículo 29 depende de este tema.
Este estudiante de la Biblia cree que hay cuatro puntos en este discurso de Pablo:
- La resurrección de Jesucristo documentada por el testimonio de muchos testigos presenciales (v.1-11).
- La resurrección de Jesucristo es una garantía de la futura resurrección del cuerpo (v.12-34).
- La naturaleza espiritual del cuerpo resucitado (v.35-49).
- La victoria final arraigada en la resurrección (v.50-58).
Leyendo con cuidado
Por una lectura rápida, tal vez, descuidada, e incluso, prejuiciada, uno podría llegar a la conclusión de que Pablo habló de quienes bautizaban “por los muertos”. Alguno podría aventurarse y afirmar que esta frase significa que en el primer siglo la iglesia del Señor bautizaba a favor de los que no se habían bautizado, por ejemplo, representando a un pariente ya difunto. Sin embargo, esto ya resulta contradictorio con el carácter de Dios y el tenor de las sagradas Escrituras. La Biblia no se contradice. La Biblia no aprueba algún bautismo vicario.
Es interesante notar que Pablo dijo “se bautizan por”, lo cual es significativo. Pablo no habló de quienes bautizaban a otros, sino de quienes se bautizaban. Los que se bautizaban lo hacían “por” una razón o causa. Este detalle lo retomaremos más adelante.
¿Transferencia de justicia?
La Biblia afirma que la obediencia es intransferible, así como lo es también la desobediencia. Dicho de otra manera, uno no puede obedecer “por” otro o “en lugar” de otro. “El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él” (Ez. 18:20). Si la justicia es transferible también lo sería la maldad, es decir, la injusticia.
Si una persona viva se somete a un acto de justicia, por ejemplo, el bautismo, para que la bendición se transfiere a otra persona en el reino de los muertos, ¿por qué una persona viva no podría cometer un acto de maldad, por ejemplo, homicidio, para que la condena resultante sea transferible a otra persona ya difunta?
La Biblia enfatiza que cada uno será juzgado por lo que haya hecho mientras vivía (2 Cor. 5:10), y que cada uno dará a Dios cuenta de sí (Rom. 14:12). Es más, la Biblia presenta la muerte física como el momento en el cual queda sellado el destino de la persona (cf. Jn. 5:28,29; Luc. 16:26; Heb. 9:27; Apoc. 20:11-15).
¿Qué dijo Pablo?
Dos cosas debemos tener en cuenta al abordar este pasaje difícil. En primer lugar, no debemos imponer ninguna interpretación que entre en conflicto con las declaraciones más básicas y evidentes. Porque los pasajes más oscuros deben ser interpretados a la luz de los pasajes más claros, nunca al revés. En segundo lugar, la interpretación debe sujetarse al tema del discurso de Pablo, la resurrección de los muertos. Dicho de otra manera, la mención del bautismo está sujeta al tema que discutía Pablo con los corintios.
Algunos exponen que Pablo señaló a una secta que practicaba el bautismo a favor de los difuntos y que esta secta negaba la resurrección en el día final. Sin embargo, Pablo no está refutando la enseñanza de alguna secta, sino a algunos de los cristianos en Corinto que estaban negando la resurrección general (1 Cor. 15:12,33,34). El hecho de que Pablo no censurase algún tipo de bautismo vicario indicaría que Pablo no pensaba en alguna secta, sino en la inconsecuencia de los corintios. Esto es evidente porque Pablo dijo “se bautizan por” como vimos anteriormente.
Pablo no condenó que se bautizaran. Pablo señaló la inconsecuencia de bautizarse y negar la resurrección general. Recordemos que el bautismo no solo tipifica la muerte y sepultura de Cristo, sino también su resurrección (cf. Rom. 6:3-5; Col. 2:12). Cristo resucitó y, por lo tanto, hay garantía de la futura resurrección del cuerpo (1 Cor. 15:12-34). Dicho en otras palabras, el bautismo en Cristo es una manifestación de fe en la doctrina de la resurrección.
Creemos que la frase “por los muertos” ha de entenderse “con respecto a los muertos” o “a causa de los muertos”. Entonces, Pablo indicaría la inconsecuencia de bautizarse a causa de la misma fe que abrazaron los que ahora son difuntos en Cristo, pero sin la esperanza de resurrección que ellos tuvieron. ¿No es inconsecuente bautizarse para vivir sin esperanza de una resurrección para gloria eterna (1 Cor. 15:30-34)?
Si los muertos en Cristo “perecieron” (1 Cor. 15:18), ¿por qué seguir su ejemplo y padecer con esperanza solo en esta vida (1 Cor. 15:19)? Si no hay resurrección, ¿por qué que “se bautizan” como los que murieron esperando “en Cristo” (1 Cor. 15:19)?
Conclusión
Buscando en el contexto inmediato, conforme al tema que Pablo trataba, y subordinando nuestro enfoque a la revelación general en el Nuevo Testamento sobre el “un bautismo” (Ef. 4:5), entendemos que 1 Corintios 15:29 no enseña algún bautismo a favor de difuntos.
Usted no podría obedecer por otro, tampoco otro puede obedecer por usted (cf. Mat. 7:21-27; Heb. 5:9). La palabra de Cristo debe ser oída, entendida, recibida y retenida, personalmente (Mat. 13:23; Mar. 4:20; Luc. 8:15). Cada cual debe ser hacedor de la palabra (Sant. 1:22-25), y perseverar en ello (cf. Rom. 2:7,10; 6:17,18).
Cristo dijo, “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Mar. 16:15,16).
Pedro, como fiel apóstol del Señor, declaró, “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hech. 2:38).
«No nos oye», 1 Juan 4:6
Introducción: el propósito de esta carta.
A. Para que tengamos comunión con Dios a través de la comunión con los apóstoles (siguiendo su enseñanza y su ejemplo), 1:3.
B. Para que vuestro gozo sea cumplido, 1:4.
C. Para reafirmar la verdad acerca de la Deidad y la humanidad de Jesucristo, 2:18, 22, 23; 4:2, 3, 13; 5:1, 6, 20.
D. Para que se deje la práctica del pecado, 3:6-10. El cristiano tropieza a veces y si confiesa su pecado, Dios le perdona (1:8 – 2:2), porque tenemos Mediador, pero los que persisten en practicar el pecado no pueden tener comunión con Dios.
E. Condenar el error, 4:1.
F. Dar confianza al cristiano. La palabra sabemos se usa repetidas veces. Hay condiciones («si confesamos», «si guardamos», «si pedimos conforme a su voluntad», etc.), pero hay grandes promesas para los fieles.
I. El pronombre nosotros se refiere a los apóstoles.
A. Son los testigos de Cristo, 1:1-4; Hech. 1:8.
B. Son los mensajeros de Cristo, 4:6; Mat. 28:19.
1. El que conoce a Dios oye a los apóstoles, 4:6.
2. Los fieles perseveran en la doctrina de los apóstoles, Hech. 2:42.
3. Debemos recordar los mandamientos de los apóstoles, 2 Ped. 3:2.
C. Los doce apóstoles están sentados sobre doce tronos juzgando a las doce tribus de Israel (es decir, el Israel de Dios que es su iglesia universal, Gál. 3:28; 6:20), Mat. 19:28.
D. Debemos imitar a los apóstoles, 1 Cor. 11:1; 4:16, 17; Fil. 4:9. (Para hacer esto es necesario estudiar cuidadosamente el libro de Hechos).
1. Debemos trabajar como ellos trabajaban, Hech. 5:42; 20:31, etc.
2. Debemos orar como ellos oraban, Hech. 4:24; 12:12; 20:36, etc.
3. Debemos estar dispuestos a sufrir como ellos sufrían, Hech 4:3-21; 5:18; 13:50; 14:6, 19; 16:19, 22; 20:19, 24, etc.
E. Es necesario, pues, seguir el ejemplo (dechado, modelo, patrón) apostólico. Por esta razón tenemos el libro llamado Hechos en la Biblia.
1. En la benevolencia, Hech. 6:3; 11:29, 30; Rom. 15:25-27; 1 Cor. 16:1-4; 2 Cor. 8 y 9, etc.
2. En el evangelismo, todo el libro de Hechos; Fil. 1:5; 4:15, 16.
3. En la organización de cada congregación, Hech. 14:23; 20:28; 1 Ped. 5:2, 3; Heb. 13:17.
4. En la participación de la cena del Señor el primer día de la semana, Hech. 20:7.
II. El pronombre ellos se refiere a los anticristos.
A. Salieron de nosotros, 2:19.
B. No eran de nosotros, 2:19.
C. Salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros, 2:19; 1 Cor. 11:19.
D. Los anticristos os quieren engañar, 2:26; 2 Cor. 11:15; pero los discípulos tenían la revelación de Dios y, por eso, podían estar bien enterados de tales problemas para no dejarse llevar.
E. Son del mundo, 4:5; 3:1.
F. No nos oyen (es decir, no oyen a los apóstoles, no respetan su testimonio como testigos de Cristo y como vestidos de poder desde lo alto para guiarnos a toda la verdad, 4:6; Juan 16:13.
1. Este es el error primordial del mundo sectario. No oyen a los apóstoles. No perseveran en su doctrina. No siguen su ejemplo inspirado.
2. Por eso, hay muchos anticristos (los que están en contra de Cristo). Son anticristos porque no creen el testimonio de testigos competentes (los apóstoles).
3. Este mal es la raíz del sectarismo y también es la raíz de innovaciones entre hermanos. Los hermanos liberales han dejado de seguir el ejemplo apostólico con respecto a la organización y obra de la iglesia.
G. ¿Qué, pues, tenemos que hacer? 4:1, 6.
III. El pronombre vosotros se refiere a los fieles, 4:4.
A. Conocéis todas las cosas por medio de la revelación de Dios, 2:20; Jn. 8:32; 16:13; 2 Tim. 3:16,17.
B. Permaneceréis en el hijo, 2:24.
C. Habéis vencido al mundo (todas las fuerzas de Satanás) 4:4; 2:13-17.
D. Sois de Dios, 4:4.
Conclusión: Tenemos comunión con Dios si andamos en luz, 1:6, 7.
A. Si oímos y seguimos a los apóstoles, 4:6.
B. Si guardamos sus mandamientos, 2:3, si permanecemos en él y si andamos como él anduvo, 2:6.
C. Si confesamos los pecados, 1:9 (porque Cristo es la propiciación por nuestros pecados, 2:1, 2).
D. Si dejamos la práctica del pecado, y si practicamos la justicia, 3:6-10.
E. De esta manera podemos asegurar el corazón, 3:19, y sabemos que tenemos vida eterna, 5:13 («Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna», 2:25). En esto Pablo debe ser nuestro ejemplo: Fil. 1:20-23; 3:14; 2 Tim. 4:7,8