Red de las sectas
Los institutos de Calvino
Por supuesto, la controversia en la iglesia se remonta mucho antes de Juan Calvino, a hombres como Pelagio, Agustín y otros. Aurelius Augustinus nació el 13 de noviembre de 354, en Tagaste, una pequeña ciudad cerca de la frontera oriental de Argelia moderna. Su padre era un oficial romano y pagano; su madre, Mónica era cristiana. En 386, después de sus estudios en filosofía, derecho y los clásicos (inspirado grandemente por Platón), un año enseñando gramática, y una breve carrera como retórico, Agustín adoptó el cristianismo. Entró en lo que era esencialmente la iglesia católica romana de su época y estableció un monasterio, que se trasladó a Hippo, Africa, al ser nombrado su obispo. A menudo se le llama el padre de las grandes doctrinas del catolicismo romano, Agustín, como veremos, influenció a filósofos posteriores y aún ejerce una fuerte influencia entre los evangélicos de hoy día, mayormente a través del Calvinismo.
Aunque la iglesia católica aún no había asumido su poder y forma actual, los fundamentos estaban siendo puestos, y Agustín tuvo un papel destacado. Ya para el 27 de febrero de 380, el «Edicto del emperador Graciano, Valentiniano II y Teodosio I» declaró:
Ordenamos a aquellos que siguen esta doctrina que reciban el título de cristianos católicos, pero a los otros los juzgamos a ser locos y delirantes y dignos de incurrir en la desgracia de enseñanza herética, y que tampoco sus asambleas reciban el nombre de iglesias. Deberán ser castigados no sólo por castigo divino, sino también por nuestras propias medidas, que hemos decidido según la inspiración divina.1
Nacido en Gran Bretaña al final del siglo IV, Pelagio saltó a la fama después de la caída de Roma en Agosto de 410. Esto lo obligó a huir hacia el norte de África. Allí él entró en conflicto abierto con Agustín por sus opiniones. Estas decían que había seres sin pecado antes de Cristo y que era posible a través del esfuerzo humano, ayudado por la gracia, que cualquier persona pueda vivir fuera del pecado. Afirmó que Adán era mortal cuando fue creado y que su pecado no trajo la muerte a la humanidad, sino que solo le afecto a él.
En consecuencia, los bebés nacen en el mismo estado que Adán antes del pecado. Por otra parte, él creía posible que las buenas obras eran esenciales para la salvación. Especialmente para los ricos al dar sus bienes, y a los pobres para ayudar al efecto de transformación moral de la sociedad. El consideraba que la oración «Perdónanos nuestros pecados» una oración que mostraba falsa humildad y era inadecuado para los cristianos, porque el pecado no es esencialmente responsable, sino es la misma falla del hombre.
El Medio-Pelagianismo se desarrolló unos años más tarde por un monje francés, Juan Cassianus, que modificó el Pelagianismo negando sus opiniones extremas sobre méritos humanos y aceptando la necesidad del poder del Espíritu Santo. Pero mantuvo la creencia de que el hombre puede hacer bien, quien puede resistir la gracia de Dios, que él debe cooperar en la elección, que ejerce su voluntad para elegir entre el bien y el mal, y puede perder su salvación. Aquellos que rechazan el Calvinismo, a menudo son acusados de promover el Medio-Pelagianismo, que es una clasificación amplia y a menudo falso. Estas clasificaciones pueden ser engañosas — incluyendo el título de «Calvinista», debida a los muchos matices y variaciones del Calvinismo.
Aunque generalmente reconociendo que Agustín fue la fuente principal de lo que enseñó Calvino, los calvinistas no están de acuerdo entre ellos mismos sobre la composición exacta de esta doctrina. Ni Calvino mismo coincidiría totalmente con muchos de sus seguidores de hoy en día. Se tratará en las siguientes páginas de citar a quienes representan la opinión actual entre la mayoría de los calvinistas.
Sin embargo si ponemos de lado la creciente controversia, Juan Calvino es digno de estudio por el enorme impacto que ha tenido y sigue teniendo, en el mundo cristiano. El reformador escocés, Juan Knox, a quien se le atribuye la Fundación de la Iglesia Presbiteriana, pasó varios años en Ginebra y trajo el Calvinismo a Escocia y al movimiento presbiteriano. Daniel Gerdes dijo: «las labores de Calvino eran tan altamente útiles para la iglesia de Cristo, e la cual no se encuentra casi ningún departamento del mundo cristiano que no esté lleno de ellas.2 Se ha dicho que” ningún hombre en la historia de la iglesia ha sido más admirado y ridiculizado, amado y odiado, bendecido y maldecido.»3 Vance afirma que «el impacto prodigioso de Calvino sobre el cristianismo aún no se logra entender». Sigue comentando:
…las instituciones y organizaciones como Calvin College, Calvin Seminary, la revista teológica de Calvino, el Congreso Internacional sobre Investigación Calvinista, la sociedad de traducción de Calvino, la Fundación Calvino y el H. Henry Centro de estudios de Calvino, que contiene más de 3.000 libros y 12.000 artículos sobre Juan Calvino. La mayoría de los escritos de Calvino todavía están disponibles hoy en día. Esto en si es toda una hazaña teniendo en cuenta que él vivió hace más de 400 años. Hay más de 2.000 sermones de Calvino, mientras que las obras completas de Calvino ocupan cincuenta y nueve volúmenes en el Corpus Reformatorum. Los estudiantes de seminario y en las escuelas tanto Presbiterianas y Reformadas tienen la opción para tomar un curso sobre Juan Calvino. Por otra parte, Calvino tiene la eminencia de figurar en cada libro diccionario, enciclopedia y la historia, ambos sagrados y seculares.4
¿Qué tanto Calvino hay en calvinismo?
Hoy día hay un intento por muchos calvinistas para desasociar a Calvino del Calvinismo, dado que sus orígenes son de Agustín y la Biblia Vulgata Latina. Por otra parte, no fue hasta el gran Sínodo de Dort (Dordrecht), más de cincuenta años después de la muerte de Calvino, que los cinco puntos del Calvinismo fueron establecidos por primera vez en orden. Irónicamente, esta declaración se produjo sólo como una expresión de oposición a los cinco puntos del Arminianismo. Sin embargo, este sistema de pensamiento continúa siendo universalmente conocido como «Calvinismo». Loraine Boettner dice, «Fue Calvino quien planteo este sistema de pensamiento teológico con tanta claridad lógica y énfasis que desde entonces asume su nombre».5 La verdad es que el origen de esta teología, como veremos en el siguiente capítulo, fue Agustín. Custance admite que «el primero después de San Pablo que toma nota de la depravación Total del hombre». Farrar coincide: «a él (Agustín]… [es] debido la exagerada doctrina de la humanidad totalmente depravada»
A pesar de su largos y variados orígenes y el desarrollo del término «Calvinismo» se mantiene como la identificación utilizada. Como dice Engelsma, haciendo eco con la mayoría abrumadora de los calvinistas, «fue Calvino que desarrolló estas verdades, sistemática y completamente; por lo tanto, llegaron a ser llamados por su nombre.8 B. B. Warfield declara: «Fue él quien dio al movimiento evangélico una teología».
Timoteo George escribe que fue Calvino que «presentó más magistralmente que nadie antes de él y más claramente los elementos esenciales de la teología protestante.»10 R. Tudor Jones llama los Institutos de Calvino «uno de los trabajos seminales de la teología cristiana, su pensamiento debía ser la fuerza que motivo los cambios revolucionarios en varios países europeos.»
Edwin H. Palmer expresa admiración por Calvino, quien parece crecer cada vez más fuerte entre sus seguidores:
El nombre de Calvinismo se ha utilizado a menudo, no porque Calvino fue el primer o único maestro, sino porque después del largo silencio de la edad media, fue el más elocuente y el expositor sistemático de estas verdades.
Sin embargo para el inexperto, parece como si estas se originaron con Calvino.12
Por supuesto, que los calvinistas están convencidos de que la Biblia es la verdadera fuente de este sistema religioso. C. H. Spurgeon declaró: «Yo no creo que nada porque lo halla enseñado Calvino, sino porque he encontrado su enseñanza en la palabra de Dios.
Podemos sostener y afirmar una y otra vez la verdad que Calvino predicó era la verdad que mucho antes escribió el apóstol Pablo en sus epístolas inspiradas, y que se revela más claramente en los discursos de nuestro bendito Señor mismo».
Disentimos respetuosamente con este gran predicador.
Ciertamente, Spurgeon tuvo que escoger cuál de las creencias de Calvino aceptar. De hecho, como veremos, especialmente en sus últimos años, Spurgeon a menudo declaro que estaba en conflicto directo con el Calvinismo.
Su sermón favorito, el cual él mismo dijo que más almas habían venido a Cristo, más que con cualquier otro, fue criticado por muchos calvinistas como arminiano.