¿Por qué el universo tuvo que tener un comienzo?
¿Siempre ha existido el universo?
Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, la gente dio por sentado que el universo siempre había existido.
Simplemente fue: sin principio, sin punto de partida, sin origen.
La ciencia moderna desmintió esa suposición.
Al hacerlo, creó uno de los problemas científicos y filosóficos más graves de nuestro tiempo.
El descubrimiento que lo cambió todo
A principios del siglo XX, los astrónomos creían que el universo era estático y eterno.
Esa creencia se derrumbó cuando Edwin Hubble descubrió que las galaxias se están alejando unas de otras.
Si el universo se está expandiendo hoy, entonces en el pasado debió haber sido más pequeño.
Si se analiza esa expansión en sentido inverso, se llega a una conclusión inevitable.
El universo tuvo un comienzo.
Por qué un comienzo es un problema
Un universo que comienza a existir plantea una pregunta difícil.
¿Qué lo causó?
Todo lo que empieza a existir tiene una causa.
Esto no es teología.
Es un principio básico de la ciencia y la filosofía.
De la nada, nada surge.
- El espacio llegó a existir
- El tiempo llegó a existir
- La materia llegó a existir
Lo que sea que haya causado el universo no puede ser parte del universo mismo.
Intentos de evitar un comienzo
Para evitar esta conclusión, los científicos propusieron modelos alternativos.
Entre ellas se incluían los universos en estado estacionario, los universos oscilantes y las teorías del multiverso.
Todos los intentos fracasaron.
Incluso el teorema de Borde-Guth-Vilenkin demuestra que cualquier universo que se haya estado expandiendo no puede ser eterno en el pasado.
La evidencia científica y la afirmación bíblica
La Biblia comienza con una afirmación sencilla:
“En el principio, Dios creó los cielos y la tierra.”
Esto presupone un comienzo.
También presupone una causa que trasciende el universo mismo.
Durante siglos, los críticos lo descartaron como algo primitivo.
La cosmología moderna ha obligado a reconsiderar la situación.
Reflexión final
Lo más destacable no es que la Biblia mencione un comienzo.
Es que lo mencionó mucho antes de que la ciencia estuviera dispuesta a aceptarlo.