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¿María la madre de los fieles?
“ . . . nuestro Señor Jesucristo . . . el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el poder eternamente. Amén” (1 Timoteo 6:14-16).
El 4 de noviembre de 2025, el Vocero de la Doctrina de Fe de la Iglesia Católica Romana emitió un documento titulado “Mater Populi Fidelis” (MPF, en latín, “Madre de los Fieles”). Firmado por el Papa León XIV, su propósito principal se indica en el párrafo 22: Los Católicos Romanos ya no deben referirse a María como Corredentora.
Este es un paso en la dirección correcta, pero el título “Madre de los Fieles” por sí solo indica que este documento no es bíblico. La Biblia solo reconoce una madre de todos los creyentes: “…la Jerusalén de arriba…es la madre de todos nosotros” (Gálatas 4:26). Además, MPF cita favorablemente docenas de documentos del Magisterio que afirman docenas de doctrinas no bíblicas con respecto a María. El significado de MPF sigue siendo objeto de debate dentro de la Iglesia Católica. El 28 de diciembre de 2025, la Agencia Católica de Noticias informó:
Monseñor Mauricio Gronchi, consultor experto del Vocero para la Doctrina de la Fe en el Vaticano, aclaró que la medida establecida el mes pasado con respecto al uso de los títulos “Corredentora” y “Mediadora” para la Virgen María “no es una prohibición absoluta” y que estos títulos aún pueden usarse en la piedad popular, siempre que se comprenda su significado.
“No es una prohibición absoluta, pero ya no se usará en documentos oficiales ni en la liturgia. Pero si se usa en la devoción popular, comprendiendo su significado, nadie será reprendido por ello”.
Los párrafos iniciales de MPF destacan la preocupación expresada por la Iglesia:
…existen algunos grupos de reflexión mariana, publicaciones, nuevas devociones e incluso solicitudes de dogmas marianos que no comparten las mismas características que la devoción popular. Más bien, proponen en última instancia un desarrollo dogmático particular y se expresan intensamente a través de las redes sociales, sembrando a menudo confusión entre los fieles.
El problema radica en que algunos están “…sembrando confusión entre los fieles.” Puede que haya “confusión”, pero quienes la siembran provienen de las más altas autoridades de la Iglesia Católica Romana:
• El Papa Juan Pablo II (ahora San Juan Pablo II) se refirió a María como “Corredentora” en al menos siete ocasiones durante su pontificado.
• MPF afirma que la confusión suele ser sembrada por quienes utilizan las redes sociales. Un ejemplo no citado en MPF es algo mencionado y muy difundido, publicado en 2021, que decía: “María no es solo el puente que nos une a Dios; es más. Es el camino que Dios recorrió para llegar a nosotros, y el camino que debemos recorrer para llegar a Él”. Si María es el camino que DEBEMOS recorrer para llegar a Dios, entonces quienes no llegamos a Dios a través de María estamos perdidos, y ella ES necesaria para la salvación. Este dicho no fue publicado por un devoto fanático de un santuario: fue publicado por el Papa Francisco.
Aunque la Iglesia Católica Romana pudiera retractarse del papel redentor de María, su «María» no es la María que se encuentra en la Biblia. El MPF afirma: «La cooperación de la Madre con su Hijo en la obra de la Salvación ha sido enseñada por el Magisterio de la Iglesia”. La primera enseñanza magisterial citada es “Ineffabilis Deus” (ID), (algo que es infalible proveniente de Dios). Antes de la celebración del Primer Concilio Vaticano (un concilio que condena con anatema a cualquiera que niegue que el Papa es infalible cuando «…define una doctrina sobre fe o moral que debe ser sostenida por toda la Iglesia»), el Papa Pío IX emitió la mencionada “Ineffabilis Deus”, que confirma como doctrina católica oficial la Inmaculada Concepción de María.
“Que… (todos los hijos de la Iglesia Católica) continúen venerando, invocando y orando a la Santísima Virgen María, Madre de Dios, concebida sin pecado original. Que acudan con total confianza a esta dulcísima Madre de misericordia y gracia en todos los peligros, dificultades, necesidades, dudas y temores. Bajo su guía, bajo su protección, bajo su bondad y amparo, nada hay que temer; nada es imposible. Porque, al tener hacia nosotros un afecto verdaderamente maternal y al velar por nuestra salvación, se preocupa por toda la humanidad. Y puesto que ha sido constituida por Dios Reina del cielo y de la tierra, y… se sienta a la diestra de su Unigénito Hijo, Jesucristo nuestro Señor, presenta nuestras peticiones de la manera más eficaz. Lo que pide, lo obtiene. Sus súplicas jamás quedan sin respuesta”.
En ID, a “María” se le atribuyen al menos ocho características que horrorizarían a la verdadera María de la Biblia. La mayoría de estas características siguen siendo doctrina católica oficial, como se cita en el Catecismo de la Iglesia Católica (actualizado bajo el Papa Francisco en 2018).
Las ocho características son las siguientes:
1.) A los Católicos Romanos se les dice que deben “invocar y orar” a María. (La invocación es el acto de llamar a una deidad, espíritu o fuerza sobrenatural para buscar guía, ayuda o su presencia). El Catecismo dice de manera similar: “…la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia bajo los títulos de Abogada, Auxiliadora, Benefactora y Mediadora”. La Biblia dice que María fue una mujer muy bendecida, pero la bendición consistió en ser la madre de Jesús. Los detalles sobre la muerte de María, como la mayoría de las muertes en la Biblia, no están registrados. Cualquier intento de contactarla está estrictamente prohibido por Deuteronomio 18:10-12: “No se hallará en medio de ti… ningún necromante. Porque cualquiera que hace estas cosas es abominación para el Señor…” Incluso si se pudiera contactar a María, ¿por qué un Cristiano invocaría a María en lugar del “…único mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5)? Millones de oraciones son ofrecidas diariamente por católicos a María en todo el mundo: María tendría que ser Dios para escuchar y responder a todas ellas.
2.-) En el Catolicismo Romano, María es llamada “La Santísima Virgen María”. La doctrina católica sostiene que María permaneció virgen durante toda su vida matrimonial. Como afirma el Catecismo, “…la liturgia de la Iglesia celebra a María como… la ‘Siempre Virgen’”. La Biblia profetizó que una virgen daría a luz al Mesías (Isaías 7:14), y que “José… no la conoció hasta que ella dio a luz a… JESÚS” (Mateo 1:24-25), lo que indica que Jesús nació de una virgen, pero que José y María tuvieron una relación matrimonial normal después del nacimiento de Jesús. La Biblia también habla de los otros hijos de María (Mateo 13:55-56; Marcos 3:31-35; Marcos 6:3; 1 Corintios 9:5; Gálatas 1:19, etc.). El carácter de María no se ve empañado de ninguna manera por haber tenido otros hijos con José, y el Señor Jesucristo no recibiría mayor gloria de la doctrina antibíblica de la virginidad perpetua de María.
3.-) La María del Catolicismo Romano es llamada “Madre de Dios”. El Catecismo afirma que la oración de la Iglesia es “…una comunión de intercesión con la Santísima Madre de Dios…” María tuvo la bendición de ser la madre terrenal del niño Jesús, pero Jesucristo es nuestro Creador y Redentor: Él ha existido desde la eternidad y creó el universo milenios antes del nacimiento de María (Juan 1:1-3; Efesios 3:9; Colosenses 1:16-17; Hebreos 1:8-10, etc.). Dios no tiene madre, y gran parte de la confusión en torno a María en la Iglesia Católica se basa en este título.
4.-) Se dice que María, de la Iglesia Católica Romana, fue “…concebida sin pecado original”. El Catecismo confirma que la María católica fue “…preservada inmune de toda mancha de pecado original”, que “Por la gracia de Dios, María permaneció libre de todo pecado personal durante toda su vida” y que “María se benefició en primer lugar y de manera singular de la victoria de Cristo sobre el pecado: fue preservada de toda mancha de pecado original y, por una gracia especial de Dios, no cometió pecado de ningún tipo durante toda su vida terrenal”. Si el concepto es que ella tenía que ser inmaculada para dar a luz al Niño Jesús, entonces los padres de María también tendrían que haber sido inmaculados para dar a luz a ella, y así sucesivamente a través de una genealogía de progenitores sin pecado. Dado que la Biblia dice “…todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Romanos 3:23), María era una pecadora que necesitaba un Salvador. Ella misma lo confesó al comenzar su Magníficat: “Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador” (Lucas 1:46-47): una persona sin pecado no necesita un Salvador.
5.-) Se dice que la María de la Iglesia Católica Romana tiene “a su cargo la obra de nuestra salvación” y que está “solícita (es decir, muestra gran preocupación) por toda la raza humana”. El Catecismo dice: “Asunta al cielo, no abandonó esta función salvífica, sino que por su múltiple intercesión continúa trayéndonos los dones de la salvación eterna…” María no tiene “dones de salvación eterna”; Romanos 6:23 dice: “Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.” Como se dijo anteriormente, María tendría que ser Dios para administrar la obra de la salvación de la humanidad, así como para mostrar gran atención a toda la raza humana. Es una blasfemia atribuir los atributos únicos de Dios a un simple ser humano.
6.-) La María Católica Romana ha sido “designada por Dios para ser la Reina del cielo y de la tierra”. La reina del cielo es un término bíblico, una entidad demoníaca mencionada cinco veces en el libro de Jeremías (7:18; 44:17-19, 25). Los hijos de Israel invocaron a esta reina del cielo para su vergüenza: ¿por qué la Iglesia Católica Romana eligiera precisamente este nombre? Asimismo, el Catecismo afirma que María fue “exaltada por el Señor como Reina sobre todas las cosas”. ¿Cuándo ocurrió esta supuesta coronación? En la Biblia, María nunca es mencionada como reina en ningún sentido. La única reina citada en el último libro de la Biblia es aquella que “dice en su corazón, estoy sentada como reina, y no soy viuda. Por eso, en un solo día le sobrevendrá sus plagas: muerte, luto y hambre; y será consumida por el fuego, porque poderoso es el Señor Dios que la juzga” (Apocalipsis 18:7-8).
7.-) Se dice que la María de la Iglesia Católica Romana “(está) a la diestra de su Hijo unigénito”. La alusión es claramente a Jesús, de quien se menciona con frecuencia que está sentado a la diestra de Dios (Mateo 26:64; Marcos 16:19; Lucas 22:69; Romanos 8:34; Efesios 1:20; Colosenses 3:1; Hebreos 10:12; 1 Pedro 3:22, etc.), y de pie al recibir al diácono mártir Esteban (Hechos 7:55). María no se menciona en estos versículos ni en ninguna otra parte de la Biblia como poseedora de un cargo o posición especial en el cielo, y nunca se dice que esté a la diestra de Jesús. Asimismo, como se mencionó anteriormente, en la Biblia nunca se dice que Jesús sea el único hijo de María.
8. -) A los Católicos Romanos se les dice: “Lo que María pide, lo obtiene. Sus súplicas nunca quedan sin respuesta”. El arzobispo Fulton Sheen dijo: “No puedo depender de mis propios méritos… Espero que cuando comparezca ante Él para el juicio, escuche estas palabras: ‘He oído a mi madre hablar de ti’”. La verdadera María no presenta las peticiones de los Católicos a Jesús con una súplica irresistible: afirmar que ella es nuestra esperanza de salvación y perdón es difamar el carácter de nuestro amado Salvador.
María es celebrada en diversas partes de la Iglesia Católica durante más de 350 días al año. Dieciocho de las celebraciones marianas están incluidas en el Calendario Romano General (católico).
• 1 de enero: Solemnidad de María, Madre de Dios (día de obligación)
• 11 de febrero: Nuestra Señora de Lourdes
• 25 de marzo: La Anunciación del Señor (día de obligación)
• 13 de mayo: Nuestra Señora de Fátima (celebrada por el Papa Pío XII, el Papa Juan Pablo II, el Papa Benedicto XVI y el Papa Francisco)
• 31 de mayo: La fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen María
• lunes después de Pentecostés: Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia
• Tercer sábado después de Pentecostés (generalmente en junio): El Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María
• 16 de Julio: Nuestra Señora del Monte Carmelo
• 5 de agosto: La Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor (que honra a María como Madre de Dios)
• 15 de agosto: La Asunción de la Santísima Virgen María (día de obligación)
• 22 de agosto: La Realeza de la Santísima Virgen María
• 8 de septiembre: La Natividad de la Santísima Virgen María
• 12 de septiembre: El Santísimo Nombre de María
• 15 de septiembre: Nuestra Señora de los Dolores
• 7 de octubre: Nuestra Señora del Rosario
• 21 de noviembre: La Presentación de la Santísima Virgen María
• 8 de diciembre: La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María (día de obligación)
• 12 de diciembre: Nuestra Señora de Guadalupe
El Catecismo dice: “Las fiestas litúrgicas dedicadas a la Madre de Dios y la oración mariana, como el rosario, que es una ‘síntesis de todo el Evangelio’. expresan la devoción a la Virgen María”. En el Rosario, el devoto recita el “Ave María” 53 veces, refiriéndose cada vez a María como “Santa María, Madre de Dios” y termina el Rosario con la oración “Salve, Reina Santa”, que dice:
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Veintitrés libros de la Biblia fueron escritos después de la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo (Hechos 1:1 a Apocalipsis 22:21), que comprenden 4,178 versículos. María, la madre de Jesús, se menciona en solo uno de estos versículos: cuando se unió a la reunión de oración en Jerusalén con los apóstoles y otros hermanos (Hechos 1:14). La Biblia nunca menciona que alguien le orara, nunca se refiere a ella como virgen perpetua, nunca habla de su inmaculada concepción, nunca relata su asunción, nunca la llama madre de nadie excepto de sus propios hijos y del apóstol Juan, nunca la llama reina, nunca la llama inmaculada, nunca le asigna un papel intercesor único, nunca le otorga un título de «Santa» especial, y nunca dice que tenga un lugar especial,
nunca le asigna un papel intercesor único, nunca le otorga un título de «Santa» especial y nunca dice que tenga un lugar especial en el cielo más allá de lo que se le promete a cualquier otro creyente.
La Iglesia Católica Romana ha tomado a una mujer maravillosa, bendecida por Dios con un papel único, y ha creado una falsa diosa que no puede salvar. La Biblia trata sobre nuestro maravilloso Salvador, el Señor Jesucristo, y cada uno de nosotros puede decir: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo por la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). Estamos “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13) y podemos “acercarnos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16).