Prosperidad

Prosperidad

El evangelio de la prosperidad tergiversa los versículos de la bendición económica que Dios puede ofrecernos, en donde biblicamente es posible pero no en el sentido que promueve esta falsa doctrina, que tuerce las escrituras para fomentar una especie de asociación divina, en la que las ofrendas y diezmos se vuelven en inversión más que en un regalo hacia Dios, lo cual la biblia lo enseña.

Los regalos para Dios como tal no deben ser retribuidos, pues él ya nos regaló la salvación, la vida y nos sustenta con lo necesario ¿por qué desear mucho más? 

Más por la avaricia la cual condena la biblia, se ha tergiversado la verdadera prosperidad la cual es espiritual con un progreso económico sustentable, donde si recibimos alguna bendición extra se agradece, más no buscar esa bendición extra con afán pues es voluntad de Dios darlo o no. 

Pero en la hejería de la prosperidad lo que se hace más bien es lo siguiente, en los diezmos y ofrendas se da a modo de inversión que basado en una falsa enseñanza, los congregados creen que recibirán lo que dieron multiplicado basado en textos de la biblia que tergiversan. 

Al recibir lo prometido realmente no puede venir de Dios si es que dimos con intención de recibir y con avaricia, pues la biblia lo condena. 

¿Cómo pues entonces puede Dios contradecirse y bendecir al avaricioso? y que peor aun es un pecador. 

La respuesta es que no lo hará, y si sucede, eso no pudo venir de Dios, si no del enemigo, el cual al igual que con las peticiones que se hacen en las sectas idólatras, y la presencia confiable, por medio ahora del dinero quiere ganar credibilidad, cumplirá con retribuir a los que hicieron de la ofrenda un casino, para que asi piensen que Dios aprueba su ofrenda y aun peor a aquella congregación, pues de otro modo no bendeciría a los congregados. 

Mediante esta aparentemente perfecta manera de actuar, el enemigo gana credibilidad en su secta, pues si tiene que dar dinero para comprar almas, dirá que le está saliendo barato, aun si diera el mundo entero, pues sabe bien que el alma es invaluable y eterna.

La prosperidad verdadera que enseña la iglesia verdadera es no ser avariciosos, conformarse con lo que tenemos sin querer mucho más, ya que la biblia manda más bien a hacer tesoros en el cielo, en el cual su valor nunca se devalua o degrada, es eterno. 

Y hacer tesoros en el cielo es evangelizar, ganar almas, apoyar la obra de Dios, y si queremos hacer esto, necesariamente tenemos que trabajar menos por las cosas terrenales, para que podamos acumular tesoros en el cielo y sobre todo cumplir con nuestros deberes cristianos, si la iglesia enseña esto entonces esa es la prosperidad verdadera.

En cuanto a lo económico, Dios bendice cuando cumples con tus deberes como cristiano y ganas almas para Cristo, pero también puede no bendecirte porque no es que te deba, si no que ya te pagó en la cruz, que mejor paga que aquella, cuando no te bendice ciertamente será para probar tu fe, pero siempre te sostendrá pues es nuestro padre, y sabemos que ellos sostienen a sus hijos, por lo que esencialmente cuando bendice, nos dará lo necesario y si depende de él, nos podrá dar más y tendremos que decir simplemente gloria a Dios. 

Esa es la verdadera prosperidad y aunque no se ha profundizado mucho en ello, se ha profundizado en la sección de sectas populares cristianas, sección iglesias de prosperidad.

Y sabemos que las sectas lo que hacen más bien es enseñar una falsa prosperidad, poniendo la mira en lo terrenal que la biblia explica que se quemará todo con fuego, promoviendo que se se esfuercen más en conseguir dinero que en ser cristiano verdadero, a fin de dar más diezmos y ofrendas, inclusive cobrando por realizar sanidades, liberaciones o consejos, ya hemos visto en la secciones anteriores que tratan acerca del dinero cómo es que las sectas hacen para que se enriquezcan con la falta de conocimiento de los congregados, y por la falsa credibilidad que reciben cuando el diablo les retribuye lo que dan para que así puedan serguir dentro de la secta y por consiguiente con una falsa salvación, pues al final del mundo todo a los que se aferraron ni si quiera quedará un átomo, pues será borrado de la existencia, mientras que los cristianos verdaderos que hicieron tesoros en el cielo mucho más que en la tierra, disfrutarán de su esfuerzo por la eternidad con cosas que hasta el polvo de ellas, será mejor y más valiosa que todo lo que ofrezca este mundo.

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