{"id":24446,"date":"2025-06-04T15:40:55","date_gmt":"2025-06-04T15:40:55","guid":{"rendered":"https:\/\/cig22.com\/?post_type=el-tallo&#038;p=24446"},"modified":"2025-06-04T19:18:55","modified_gmt":"2025-06-04T19:18:55","slug":"origen-del-nuevo-testamento","status":"publish","type":"el-tallo","link":"https:\/\/cig22.com\/en\/el-tallo\/origen-del-nuevo-testamento\/","title":{"rendered":"Origen del nuevo testamento"},"content":{"rendered":"<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"24446\" class=\"elementor elementor-24446\" data-elementor-post-type=\"el-tallo\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-0b2c82f elementor-section-full_width elementor-section-stretched elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"0b2c82f\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;stretch_section&quot;:&quot;section-stretched&quot;,&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-no\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-99f01a2\" data-id=\"99f01a2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-5453633 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"5453633\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"549\" height=\"116\" src=\"https:\/\/cig22.com\/wp-content\/uploads\/el-tallo-white.png\" class=\"attachment-large size-large wp-image-21194\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/cig22.com\/wp-content\/uploads\/el-tallo-white.png 549w, https:\/\/cig22.com\/wp-content\/uploads\/el-tallo-white-300x63.png 300w, https:\/\/cig22.com\/wp-content\/uploads\/el-tallo-white-18x4.png 18w\" sizes=\"(max-width: 549px) 100vw, 549px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-951ff1e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"951ff1e\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-342aea1\" data-id=\"342aea1\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0f54e0f elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"0f54e0f\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Origen del nuevo testamento<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-54439f0 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"54439f0\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>El Nuevo Testamento se populariz\u00f3 por primera vez la forma de c\u00f3dice en el a\u00f1o 100 d. C. para las Escrituras y fue el primer libro producido a partir de la imprenta en el a\u00f1o 1500 d. C.<\/strong><\/p><p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Introducci\u00f3n:<\/strong><\/p><ol style=\"font-weight: 400;\"><li>Un \u00abc\u00f3dice\u00bb es una palabra elegante para \u00abformato de libro\u00bb con encuadernaci\u00f3n, a diferencia de un formato de pergamino.<\/li><li>Los c\u00f3dices se utilizaban en el mundo antiguo durante el siglo I con fines seculares. Los rollos, en cambio, eran casi el formato exclusivo para el Antiguo Testamento.<\/li><li>Parece que los cristianos rompieron con la tradici\u00f3n jud\u00eda y comenzaron a usar el formato c\u00f3dice desde tiempos muy remotos. Esto es bastante sorprendente. A partir de entonces, las Escrituras comenzaron a copiarse en formato c\u00f3dice.<\/li><li>Con la invenci\u00f3n de la\u00a0imprenta de Gutemberg en 1436 d.C., la Biblia fue el primer libro producido en masa de la historia y se public\u00f3 en 1456 d.C. en Maguncia, Alemania\u00a0.<\/li><\/ol><p style=\"font-weight: 400;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p><ol><li style=\"font-weight: 400;\"><strong> Discusi\u00f3n:<\/strong><\/li><li style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00abAdem\u00e1s de la notaci\u00f3n caracter\u00edstica de nomina sacra, existe otra observaci\u00f3n fascinante sobre la Edici\u00f3n Can\u00f3nica: desde el principio, los manuscritos del Nuevo Testamento eran c\u00f3dices y no rollos. Las siguientes estad\u00edsticas demuestran que la forma de c\u00f3dice rara vez se utiliz\u00f3 para textos literarios no cristianos durante los primeros siglos d. C. En los siglos I y II, se produc\u00edan cien rollos por cada dos c\u00f3dices; en el siglo III, uno de cada ocho manuscritos era un c\u00f3dice; en el siglo IV, m\u00e1s de la mitad de los manuscritos eran c\u00f3dices; y a finales del siglo V, solo uno de cada diez manuscritos se produc\u00eda como rollo. Al final de la Antig\u00fcedad, los c\u00f3dices hab\u00edan reemplazado casi por completo a los rollos como el medio literario dominante (tabla 2). Estas estad\u00edsticas deben considerarse con cautela, ya que los fragmentos de manuscritos antiguos generalmente no pueden datarse con certeza. Todav\u00eda se descubren o publican nuevos manuscritos por primera vez. Adem\u00e1s, el n\u00famero de testigos textuales no se distribuye uniformemente a lo largo del tiempo. En consecuencia, las cifras porcentuales de un siglo no necesariamente pueden compararse con precisi\u00f3n con las de Otros siglos. Sin embargo, estudios anteriores que utilizan menos material y lo datan de forma diferente han llegado b\u00e1sicamente a la misma conclusi\u00f3n: a partir del siglo IV, los c\u00f3dices sustituyeron en gran medida a los pergaminos en el sector editorial. Sin embargo, la Primera Edici\u00f3n del Nuevo Testamento de la tradici\u00f3n existente sugiere firmemente que este era el t\u00edtulo del arquetipo. (La primera edici\u00f3n del Nuevo Testamento, David Trobisch, p\u00e1g. 19, 2000)<\/li><\/ol><div>\u00a0<\/div><div><p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Evidencias anteriores al a\u00f1o 200 d. C. sobre el canon<\/strong><\/p><ol><li style=\"font-weight: 400;\"><strong> Registro hist\u00f3rico escaso y disperso:<\/strong><\/li><\/ol><ol style=\"font-weight: 400;\"><li>Debido a la escasez de evidencia, no se puede concluir con certeza cu\u00e1ndo exactamente ni a ra\u00edz de qu\u00e9 desarrollo la iglesia primitiva lleg\u00f3 a poseer una colecci\u00f3n de veintisiete libros llamada el Nuevo Testamento y una colecci\u00f3n en dos partes que comprende nuestra Biblia del Antiguo y el Nuevo Testamento. (Lee Martin McDonald, James A. Sanders, Editores: El Debate sobre el Canon; Peter Balla, Evidencia de un Canon Cristiano Primitivo: Siglos II y III, p\u00e1g. 372, 2002)<\/li><li>Aunque los historiadores admiten universalmente que existe informaci\u00f3n fragmentaria sobre los primeros a\u00f1os de la iglesia, esto no significa que la esencia del canon no fuera reconocida tal como la conocemos hoy. Disponemos de fragmentos aleatorios de evidencia hist\u00f3rica con distintos grados de fiabilidad. Por ejemplo, el hecho de que nuestra primera copia completa de la Biblia (c\u00f3dice) data de alrededor del 325 d. C. no significa que no existiera un c\u00f3dice del 125 d. C. Lo \u00fanico que podemos afirmar es que no tenemos pruebas arqueol\u00f3gicas directas.<\/li><li>Todo lo que tenemos de los padres apost\u00f3licos durante este tiempo temprano ser\u00eda un libro sobre el \u00abvolumen aproximadamente del mismo tama\u00f1o que el Nuevo Testamento\u00bb (\u00a0<em>El canon del Nuevo Testamento<\/em>\u00a0, Bruce Manning Metzger, 1987, p\u00e1g. 72).<\/li><\/ol><ol><li style=\"font-weight: 400;\"><strong> Los cat\u00f3licos romanos toman nota:<\/strong><\/li><\/ol><p style=\"font-weight: 400;\">Recordamos a los cat\u00f3licos romanos que no solo la evidencia m\u00e1s antigua del canon es incompleta, sino tambi\u00e9n el registro de los primeros obispos de Roma. En otras palabras, no hay acuerdo sobre el orden real del \u00abPapa\u00bb (como los cat\u00f3licos se refieren a los ancianos hist\u00f3ricos de Roma). Por lo tanto, la misma evidencia que los cat\u00f3licos utilizan para demostrar que el canon no se estableci\u00f3 antes del a\u00f1o 200 d. C., tambi\u00e9n prueba que el orden de los \u00abpapas de Roma\u00bb es objeto de controversia.<\/p><p style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/p><p style=\"font-weight: 400;\"><strong>III. Ilustraci\u00f3n y caso pr\u00e1ctico:<\/strong><\/p><ol style=\"font-weight: 400;\"><li>He aqu\u00ed una cita t\u00edpica de un historiador: \u00abDado lo que vemos en Eusebio a principios del siglo IV, es pr\u00e1cticamente imposible imaginar que la iglesia hubiera establecido una colecci\u00f3n de veintisiete libros, o incluso una que se acercara a esa cifra, a finales del siglo II. Adem\u00e1s, independientemente de los m\u00e9ritos de la intrigante e importante propuesta de David Trobisch de que se produjo una edici\u00f3n de veintisiete libros del Nuevo Testamento en el siglo II, esa noci\u00f3n parece dif\u00edcil de conciliar con lo que hemos encontrado en Eusebio respecto a la aceptaci\u00f3n por parte de la iglesia de los escritos apost\u00f3licos en siglos anteriores\u00bb. (Lee Martin McDonald, James A. Sanders, Editors: The Canon Debate; Everett R. Kalin, The New Testament Canon of Eusebius, p\u00e1g. 404, 2002)<\/li><li>El problema es que el registro de Eusebio se limita a la peque\u00f1a parte del mundo donde ejerci\u00f3 influencia: Cesarea. \u00a1Quiz\u00e1s no represente a Asia, Constantinopla, Alejandr\u00eda ni Roma! Para tener una visi\u00f3n completa de la \u00e9poca, necesitamos las opiniones de hombres clave en todas estas \u00e1reas.<\/li><li>Est\u00e1 bien documentado que diferentes partes del mundo ten\u00edan diferentes perspectivas sobre varios libros del Nuevo Testamento. Esto no significa que no se hubiera establecido un canon. Sin embargo, algunas partes del mundo aceptaron el Apocalipsis y otras lo vieron con recelo.<\/li><li>Est\u00e1 claro que en algunas partes del mundo, todo el canon de las 27 escrituras probablemente qued\u00f3 fijado en su estado actual.<\/li><\/ol><\/div><p style=\"font-weight: 400;\">Los eruditos a menudo basan sus opiniones en la historia, excluyendo el contenido real de la Biblia. Un ejemplo perfecto de esto es la discusi\u00f3n sobre cu\u00e1ndo se llam\u00f3 por primera vez a los 27 libros \u00abel Nuevo Testamento\/Pacto\u00bb. Los eruditos insin\u00faan que la colecci\u00f3n de libros del Nuevo Testamento se llam\u00f3 \u00abNuevo Testamento\u00bb solo despu\u00e9s del a\u00f1o 150 d. C. aproximadamente. Sin embargo, pasan por alto el hecho obvio de que en varios libros se les llama precisamente as\u00ed: Lucas 22:20; 1 Corintios 11:25; 2 Corintios 3:6; Hebreos 8:6-13; 9:1-4, 15. As\u00ed que, en lugar de admitir que los primeros cristianos DEBIERON referirse a su colecci\u00f3n de libros como el Nuevo Testamento, ya que la Biblia misma documenta esto, lo ignoran y basan sus opiniones estrictamente en la informaci\u00f3n hist\u00f3rica existente. Aqu\u00ed est\u00e1 la evidencia m\u00e1s temprana de cu\u00e1ndo los cristianos se refirieron a su colecci\u00f3n de libros como el Nuevo Pacto\/Testamento:<\/p><ol style=\"font-weight: 400;\"><li>Jerem\u00edas 31:31 \u00abHe aqu\u00ed que vienen d\u00edas\u00bb, declara el Se\u00f1or, \u00aben que har\u00e9 con la casa de Israel y con la casa de Jud\u00e1 un nuevo pacto,<\/li><li>Lucas 22:20 Asimismo tom\u00f3 la copa, despu\u00e9s que hubieron cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.<\/li><li>1 Corintios 11:25 Asimismo tom\u00f3 tambi\u00e9n la copa, despu\u00e9s que hubo cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la beb\u00e1is, en memoria de m\u00ed.<\/li><li>2 Corintios 3:6 el cual tambi\u00e9n nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Esp\u00edritu; porque la letra mata, pero el Esp\u00edritu vivifica.<\/li><li>Hebreos 8:8 Porque reprendi\u00e9ndolos, dice: He aqu\u00ed vienen d\u00edas, dice el Se\u00f1or, en que establecer\u00e9 con la casa de Israel y con la casa de Jud\u00e1 un nuevo pacto;<\/li><li>Hebreos 8:13 Cuando dijo: \u00abUn nuevo pacto\u00bb, dio por obsoleto el primero. Pero todo lo que se est\u00e1 volviendo obsoleto y envejeciendo est\u00e1 a punto de desaparecer.<\/li><li>Hebreos 9:15 Por eso es mediador de un nuevo pacto, para que habiendo tenido lugar muerte para la remisi\u00f3n de las transgresiones que hab\u00eda bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.<\/li><li>Hebreos 12:24 y a Jes\u00fas, el mediador de un nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel.<\/li><\/ol><p style=\"font-weight: 400;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p><ol><li style=\"font-weight: 400;\"><strong> Comentarios de los acad\u00e9micos:<\/strong><\/li><\/ol><ol style=\"font-weight: 400;\"><li>El t\u00e9rmino Nuevo Testamento, tal como se usa en la literatura cristiana del siglo II, bien podr\u00eda referirse a la Edici\u00f3n Can\u00f3nica. A finales del siglo II, Melit\u00f3n de Sardis, por encargo de un amigo, recopila extractos de la Ley y los Profetas sobre el Salvador y sobre toda nuestra fe. En la introducci\u00f3n de esta obra, Melit\u00f3n le informa a su amigo que hab\u00eda aprendido con precisi\u00f3n los libros del Antiguo Testamento, especialmente cu\u00e1ntos son y cu\u00e1l es su orden. Aunque el t\u00e9rmino Nuevo Testamento no se usa expl\u00edcitamente, se da a entender por la designaci\u00f3n Antiguo Testamento, que se introduce sin explicaci\u00f3n. Aproximadamente al mismo tiempo, el tratado an\u00f3nimo antes mencionado contra el movimiento montanista parece usar el t\u00e9rmino Nuevo Testamento en referencia a una fuente escrita. El autor explica que inicialmente se mostr\u00f3 muy reacio a escribir. No quer\u00eda dar la impresi\u00f3n de que a\u00f1ad\u00eda algo a la palabra del evangelio del Nuevo Testamento; ya que nadie que haya decidido vivir seg\u00fan el evangelio puede a\u00f1adirle ni quitarle nada. Cuando Clemente de Alejandr\u00eda, Ireneo y, a principios del siglo III, Tertuliano y Or\u00edgenes&lt;sup&gt;1&lt;\/sup&gt; se refieren a la segunda parte de la Edici\u00f3n Can\u00f3nica, utilizan el t\u00e9rmino Nuevo Testamento. (La primera edici\u00f3n del Nuevo Testamento, David Trobisch, p\u00e1g. 44, 2000)<\/li><li>Hip\u00f3lito, comparando la iglesia con un barco, compar\u00f3 sus timones con \u00ablos dos testamentos\u00bb (Antichr. 59). La afirmaci\u00f3n no es inequ\u00edvoca entre \u00abacuerdos\u00bb y \u00abregistros escritos\u00bb de los acuerdos, pero esto \u00faltimo es m\u00e1s probable, especialmente considerando el uso de sus predecesores y contempor\u00e1neos. Para \u00e9l, las \u00absagradas escrituras\u00bb inclu\u00edan los libros que conocemos como Antiguo y Nuevo Testamento. Cipriano, unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, utiliz\u00f3 la terminolog\u00eda de \u00abantiguo y nuevo\u00bb, sin la palabra \u00abpacto\u00bb, en referencia a las escrituras: \u00abAl examinar m\u00e1s a fondo las escrituras, antiguas y nuevas, y leer los vol\u00famenes completos de los libros espirituales\u00bb (Lee Martin McDonald, James A. Sanders, Editors: The Canon Debate; Everett Ferguson, Factors Leading to the Selection and Closure of the New Testament Canon, p. 308, 2002)<\/li><\/ol><div>\u00a0<\/div><div><p style=\"font-weight: 400;\"><strong>La destrucci\u00f3n de Diocleciano y la producci\u00f3n de escrituras de Constantino<\/strong><\/p><p style=\"font-weight: 400;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p><p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Introducci\u00f3n:<\/strong><\/p><ol style=\"font-weight: 400;\"><li>En el a\u00f1o 303 d. C., el emperador romano Diocleciano exigi\u00f3 la destrucci\u00f3n de todas las escrituras cristianas. Obviamente, deb\u00eda existir un conjunto de libros (un canon) tan bien definido y universalmente aceptado que incluso los forasteros sab\u00edan qu\u00e9 libros consideraban escritura los cristianos.<\/li><li>El edicto de Diocleciano demuestra, por lo tanto, que mucho antes de que aparecieran las primeras listas can\u00f3nicas existentes, ya exist\u00eda un canon. Tambi\u00e9n oblig\u00f3 a los cristianos a reflexionar sobre qu\u00e9 libros eran los m\u00e1s sagrados e inspirados.<\/li><li>As\u00ed que, con los soldados llamando a la puerta y el cristiano dentro, como dice Everet: \u00aben general, sab\u00edan qu\u00e9 libros buscaban los soldados\u00bb. (Lee Martin McDonald, James A. Sanders, Editores: El Debate sobre el Canon; Everett Ferguson, Factores que Condujeron a la Selecci\u00f3n y el Cierre del Canon del Nuevo Testamento, p\u00e1g. 317, 2002)<\/li><li>Debi\u00f3 haber existido un canon bien definido en esa \u00e9poca.<\/li><li>En un giro providencial de los acontecimientos, unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, el emperador romano Constantino solicit\u00f3 la ayuda de Eusebio para crear 50 copias en forma de c\u00f3dice de la Biblia completa. Aunque nadie sabe con certeza qu\u00e9 conten\u00eda esta Biblia y no se han localizado copias definitivas, esto prueba la existencia de un canon definido entre el 275 y el 315 d. C.<\/li><\/ol><p style=\"font-weight: 400;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p><p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Fuentes:<\/strong><\/p><ol><li style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u201cEn este a\u00f1o se dieron \u00f3rdenes imperiales de destruir las iglesias cristianas, quemar los libros sagrados y entregar al clero y a todos los cristianos para ser torturados y obligados a sacrificar a los \u00eddolos. Esta fue la persecuci\u00f3n m\u00e1s aterradora de todas, que produjo innumerables m\u00e1rtires.\u201d (\u00a0Cr\u00f3nica Aramea de Te\u00f3fanes el Confesor,\u00a0Diocleciano, a\u00f1o 19, AM 5795, d. C. 302\/31)<\/li><li style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u201cEste era el a\u00f1o decimonoveno del reinado de Diocleciano, el mes de Distro, que ser\u00eda llamado marzo entre los romanos, en el que, al acercarse la festividad de la Pasi\u00f3n del Salvador, se promulg\u00f3 por todas partes una carta imperial que ordenaba la demolici\u00f3n de las iglesias hasta sus cimientos y la extinci\u00f3n de las Escrituras mediante el fuego, y proclamaba la privaci\u00f3n de derechos civiles de quienes ocupaban puestos de honor, y la privaci\u00f3n de la libertad de los sirvientes dom\u00e9sticos que se aferraran a la profesi\u00f3n cristiana. El primer pronunciamiento escrito contra nosotros fue de esta naturaleza. Pero poco despu\u00e9s, mientras circulaban otras cartas, orden\u00f3 que todos los obispos de las iglesias de todo el mundo fueran primero encarcelados, y luego, obligados por todos los medios a ofrecer sacrificios. Entonces, en verdad, much\u00edsimos de quienes controlaban las iglesias se enfrentaron con ardor a terribles tormentos y dieron ejemplos de grandes conflictos; pero muchos otros, entumecidos de antemano por la cobard\u00eda, se mostraron as\u00ed f\u00e1cilmente d\u00e9biles ante el Primer ataque, y los dem\u00e1s sufrieron diversas formas de tortura: uno fue azotado con varas, otro fue castigado con el potro y con insoportables raspaduras, por lo que algunos tuvieron un final desfavorable. Pero otros pasaron por la lucha de otras maneras: uno, mientras otros lo empujaban con fuerza y \u200b\u200blo llevaban a los abominables e impuros sacrificios, fue despedido como si hubiera sacrificado, aunque no lo hab\u00eda hecho; otro, aunque no se hab\u00eda acercado ni tocado nada maldito, cuando otros afirmaron que hab\u00eda sacrificado, se march\u00f3 soportando la calumnia en silencio; otro, al ser recogido medio muerto, fue arrojado a un lado como si ya fuera un cad\u00e1ver; y, de nuevo, una persona que yac\u00eda en el suelo fue arrastrada un largo trecho por los pies, contada entre los que hab\u00edan sacrificado por voluntad propia. Y uno grit\u00f3 y testific\u00f3 a viva voz su negativa a sacrificar, y otro que era cristiano, glorific\u00e1ndose en la confesi\u00f3n del nombre salvador; otro se mantuvo firme. Que nunca hab\u00eda sacrificado ni sacrificar\u00eda jam\u00e1s. Sin embargo, fueron golpeados en la boca y silenciados por las numerosas manos de un destacamento de soldados formado para este prop\u00f3sito, y golpeados en la cara y las mejillas, fueron expulsados \u200b\u200bpor la fuerza. Tan importante le dieron los enemigos de la religi\u00f3n que parec\u00eda haber cumplido su prop\u00f3sito a toda costa. (Eusebio, Historia eclesi\u00e1stica 8.2-3)<\/li><\/ol><p style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/p><p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Discusi\u00f3n:<\/strong><\/p><ol style=\"font-weight: 400;\"><li>Dos importantes intentos de establecer la conformidad en el imperio a principios del siglo IV d. C. probablemente tambi\u00e9n afectaron el alcance del canon del Nuevo Testamento, al obligar a la iglesia a tomar decisiones conscientes sobre qu\u00e9 literatura consideraba sagrada. El primero de ellos fue un edicto de Diocleciano del 23 de febrero del a\u00f1o 303, para promover la uniformidad religiosa. Este edicto, vigente hasta el a\u00f1o 313, condujo a la persecuci\u00f3n de la iglesia y exigi\u00f3 la quema de sus escritos sagrados. Diocleciano tambi\u00e9n oblig\u00f3 a los cristianos a entregar sus libros sagrados a las autoridades para su incineraci\u00f3n. Los cristianos intentaron rescatar la mayor cantidad posible de su literatura sagrada entreg\u00e1ndoles textos menos importantes que no se consideraban sagrados. Quienes cedieron a la presi\u00f3n y entregaron las Sagradas Escrituras a las autoridades fueron llamados \u00abtraidores\u00bb (traditores). Por otro lado, quienes se negaron y, en consecuencia, fueron encarcelados o asesinados, fueron llamados confesores y m\u00e1rtires (homologetai y martyres). Tales distinciones presuponen, por supuesto, que para ese momento las congregaciones individuales hab\u00edan determinado qu\u00e9 literatura era sagrada y cu\u00e1l no, por qu\u00e9 val\u00eda la pena morir y por qu\u00e9 no. En segundo lugar, e igual de convincente, fue el impulso de Constantino por la unidad religiosa y la conformidad dentro de las comunidades cristianas, amenazando con el destierro a quienes no se ajustaran. Este llamado a la unidad es el contexto en el que comienzan a aparecer debates sobre los c\u00e1nones b\u00edblicos, primero en los escritos de Eusebio y posteriormente en otras listas, debates y concilios eclesi\u00e1sticos. Lo que bien pudo haber desencadenado el inter\u00e9s de Eusebio por definir o delimitar el alcance de las escrituras cristianas fue la solicitud de Constantino de que produjera cincuenta copias de las escrituras cristianas para su uso en las iglesias de la nueva capital del imperio romano, Constantinopla. Estos dos factores hist\u00f3ricos proporcionan el contexto social que condujo al cierre del canon b\u00edblico. (Lee Martin McDonald, James A. Sanders, Editores: El debate sobre el canon; Lee Martin McDonald, Identificando las Escrituras y el canon en la iglesia primitiva: La cuesti\u00f3n de los criterios, p\u00e1g. 417, 2002)<\/li><li>Para la \u00e9poca de la persecuci\u00f3n de Diocleciano en el a\u00f1o 303, las autoridades romanas, en su campa\u00f1a para confiscar las propiedades cristianas, incluyeron la exigencia de que los libros cristianos fueran entregados y quemados. En palabras de Eusebio: \u00abVimos con nuestros propios ojos&#8230; las inspiradas y sagradas escrituras entregadas a las llamas en las plazas\u00bb en respuesta a la carta imperial \u00abque ordenaba la destrucci\u00f3n por fuego de las escrituras\u00bb (Hist. Ecl. 8.2.1 y 4). Esta exigencia demostraba que las autoridades sab\u00edan que los cristianos pose\u00edan un conjunto identificable de escritos sagrados y conoc\u00edan su importancia para las comunidades cristianas. Hierocles, gobernador de Bitinia y principal promotor de la persecuci\u00f3n, conoc\u00eda la Biblia cristiana y ya hab\u00eda intentado, en dos libros contra los cristianos, \u00abprobar la falsedad de las sagradas escrituras\u00bb, es decir, los escritos sagrados cristianos, como lo deja claro la referencia a Pablo y Pedro. Los propios cristianos cre\u00edan tener un conjunto identificable de escrituras, pues inmediatamente experimentaron un dilema moral al entregar documentos a las autoridades, un asunto que se convirti\u00f3 en la causa del cisma donatista. Los cristianos pod\u00edan ocultar escritos, intentar hacer pasar textos ap\u00f3crifos y her\u00e9ticos, o en algunos casos debatir qu\u00e9 entregar y qu\u00e9 no, pero en general sab\u00edan qu\u00e9 libros buscaban los soldados. (Lee Martin McDonald, James A. Sanders, Editors: The Canon Debate; Everett Ferguson, Factors Leading to the Selection and Closure of the New Testament Canon, p\u00e1g. 317, 2002)<\/li><li>Cuando la situaci\u00f3n se revirti\u00f3 bajo el gobierno de Constantino, el gobierno romano financi\u00f3 la multiplicaci\u00f3n de copias de las Escrituras en lugar de destruirlas. Constantino orden\u00f3 a Eusebio que preparara para las iglesias de Constantinopla cincuenta copias \u00abde las Sagradas Escrituras que, seg\u00fan usted, son especialmente necesarias para la restauraci\u00f3n y el uso en la instrucci\u00f3n de la iglesia\u00bb. Eusebio afirma que su pronta respuesta a la solicitud fue reconocida por carta de Constantino (Const. Vit. 4.37). Constantino sab\u00eda que exist\u00edan las Escrituras cristianas, requeridas para la lectura p\u00fablica en las nuevas iglesias que se constru\u00edan en Constantinopla, y ciertos libros fueron copiados y otros excluidos. La comisi\u00f3n de Constantino no exig\u00eda que los cristianos decidieran cu\u00e1l era el contenido de las Escrituras; su prop\u00f3sito era reemplazar las copias destruidas durante la persecuci\u00f3n. (Lee Martin McDonald, James A. Sanders, Editors: The Canon Debate; Everett Ferguson, Factors Leading to the Selection and Closure of the New Testament Canon, p\u00e1g. 318, 2002)<\/li><\/ol><\/div>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>","protected":false},"featured_media":0,"template":"","categories":[155],"class_list":["post-24446","el-tallo","type-el-tallo","status-publish","hentry","category-historia-del-tallo"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v22.8 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Origen del nuevo testamento - CIG22<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/cig22.com\/en\/el-tallo\/origen-del-nuevo-testamento\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Origen del nuevo testamento\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El Nuevo Testamento se populariz\u00f3 por primera vez la forma de c\u00f3dice en el a\u00f1o 100 d. 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