Fundamentos

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En la sección expansión señalamos las principales formas de expansión de la doctrina Israelita, pero, ¿cuál es el contenido de esa predicación? Tres son los elementos de ese contenido: el pueblo de Israel, los mandamientos y el juicio final, juntos constituyen preguntas y respuestas que configuran discursos de identidad colectiva, como veremos a continuación.

«El Pueblo de Israel»: es la respuesta a la pregunta ¿quiénes son los israelitas?, realizada por quienes se interesan en la doctrina, está apoyada en citas bíblicas que los feligreses manejan, pues constituye el argumento de su identidad colectiva. 

Se enseña que los israelitas son un pueblo escogido por ordenanza de Dios para anunciar sus mandamientos y repiten la historia del pueblo de Israel del Antiguo Testamento que celebró un pacto pero no lo cumplió, en la cual ignoran por completo el libro de Oseas donde Dios promete restablecerlos, no sustituirlos como ellos piensan.

Siguiendo una cita bíblica afirman que «de los israelitas es la adopción, el pacto, el culto y la promesa». 

Con adopción se refieren a que Dios los ha adoptado como hijos que ama y los trae a su pueblo, les da el regalo de la ley, pero no todos los que son de Israel son israelitas, «pues Dios quiere un pueblo no porque sea de casta sino porque quiera cumplir sus mandamientos y obedecerle».

Con el pacto se refieren a la alianza que Dios renueva a través de Ezequiel; es un pacto que hace «con la ley escrita en el corazón y en la mente de los hombres, para que se guarde por amor a él».

 Esta ley que entregó a Moisés escrita en tablas de piedra, ahora la escribe en los corazones por medio del Espíritu Santo. 

El culto es para los israelitas y sus hijos, porque son ellos los que saben lo que significa guardar el sábado, las lunas nuevas y las fiestas. La promesa que hace a este pueblo es la «tierra prometida», «la vida eterna» y «la salvación».

Se resalta la función del Espíritu Santo en la reedificación de este pueblo, como un medio para guardar los 10 mandamientos y como sello del pacto. 

Es el Espíritu Santo el que entra al corazón de quien cree por primera vez y se convierte, también provee dones que se manifiestan cuando los feligreses están «santificados» en la celebración de las tres fiestas: la danza, la música, la sanidad, la interpretación de los sueños y la predicación.

Y ya sabemos que esa falsa sensación no tiene a la razón de su lado, que es la biblia pues condena todas sus doctrinas sectarias, comenzando por llamar Cristo a su falso profeta.

El «Pueblo de Israel» es la respuesta a la pregunta sobre la identidad de la Iglesia, su nombre de israelitas proviene de la pertenencia a esta colectividad, que se identifica no solo por el nombre, sino también por los símbolos y las vestiduras. Identidad basada en la revelación a Ezequiel y construida en relación comparativa con los «impíos» y en general con el resto de la humanidad que no ha conocido la Ley. 

La identificación con otros pueblos, los israelitas antiguos, los judíos y los incas, señala también una filiación cultural adquirida por el cumplimiento de los mandamientos. El Pueblo de Israel como respuesta y base de la identidad, junto con el complejo sistema ritual, constituyen elementos que permiten la diferenciación de los feligreses y conforman una identidad particular. En este caso los elementos religiosos tienen un peso particular en la definición de la identidad social, confirmando lo señalado por Barabas: «Las identidades sociales se constituyen sobre bases múltiples, una de las cuales, aunque no es la única, es la religión» (1994).

«Las diez palabras» : es la respuesta a la pregunta, ¿qué debe predicar el pueblo de Israel? Fueron recibidos por Ezequiel en su paso por el tercer cielo, transcritos en una cartulina y constituyen el eje de la predicación. Estos son símbolos convertidos en objetos que se utilizan en un contexto ritual, pero también en el proceso social de predicación (Turner, 1980). 

Señalan que los mandamientos de la Iglesia Católica están resumidos con respecto a los dados en el Monte Sinaí y compilados por Ezequiel. Esta es la principal crítica a la Iglesia Católica, señalan que ese resumen les convenía y quitaron el tercero y el cuarto: «no adorar ídolos» y «guardar el sábado» respectivamente, pues es la Iglesia católica, la única que enseña a adorar ídolos para ser santos.

El primer mandamiento señala el amor a Dios, enfatizando que debe ser demostrado y que no se puede apartar del temor y sobre todo del amor al prójimo. 

El segundo mandamiento señala obligaciones para los feligreses, sobre todo cuando se refiere a «no haréis rasguños en vuestra carne por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna»

Hablar del tercer y cuarto mandamiento es necesario en las predicaciones, pues con estos se hace diferencia con otros grupos religiosos, sobre todo con los católicos. 

En el caso del tercer mandamiento la no adoración de ídolos, no solo se trata del culto a figuras e imágenes, sino que se refiere en palabras de la pastora de Popayán «al amor que pertenece a Dios pero se entrega a cosas del mundo» que hacen perder el sentido común y enloquecen a la gente.

 El cuarto mandamiento es el más difícil en la predicación a los católicos, pues señalan que muchas personas se van cuando escuchan que es necesario guardar el sábado. Del quinto al décimo mandamiento no se habla en la predicación y son llamados en los cultos y estudios como leyes morales y de control social. 

El cumplimiento de La Ley es la principal obligación y mandato del Pueblo de Israel, y su puesta en práctica constituye la principal característica espiritual que permite diferenciarse de otros grupos religiosos.

Personas de otros grupos religiosos critican a los israelitas por su dedicación y adoración a la «Ley Antigua», la cual dicen es difícil de cumplir, tanto que históricamente ningún pueblo la ha cumplido. 

Los israelitas se defienden argumentando que Dios la escribió en sus corazones por medio del Espíritu Santo y esto permite que se cumpla. 

Finalmente, el cumplimiento de los mandamientos constituyen para los israelitas la principal arma para alcanzar la salvación y como tal son considerados y predicados.

El juicio final: es un tema relacionado con la Tercera Generación, con el Mesías peruano y la labor del pueblo de Israel. 

Los israelitas son los encargados de enseñar la forma de prevenir los sufrimientos que este juicio traerá. Algunos de los hechos que hacen parte del juicio final sobre los que se predica y que generan temor en los israelitas son:

El descendimiento y calentamiento del sol y de la luna. Señala la Pastora de la Iglesia de Popayán que «ahora nos burlamos de los negros por su color, pero que todos tenemos la posibilidad de quemarnos en el juicio».

El fin de la agricultura, es un resultado del calentamiento del sol que resecará la tierra y el agua, que trae como consecuencia el hambre para la humanidad. Se enseña que se debe tener al menos una plaza de tierra para cultivar sus propios alimentos y, en lo posible, huir a las montañas, Amazonas, para centralizarse y salvarse. Resultado del hambre aparecerá el canibalismo.

Blasfemia contra Dios: afirman que cuando todas estas cosas ocurran «los seres humanos renegarán contra Dios, en vez de arrepentirse para darle gloria».

Para los israelitas existe el libro de la vida y de la muerte, en el que están registradas las obras que todos los seres humanos hacen sobre la tierra. 

Se enseña que al cumplir con los mandamientos se registran las obras en el libro de la vida y el día del juzgamiento serán colocados a la derecha de Dios. 

El día será en el año 2000, según el Calendario Gregoriano, día en que Dios tomará el libro de la vida y el diablo el de la muerte, para hacer diferencia entre el justo y el malo. 

El sitio exacto del juzgamiento será el «Tribunal de Cristo», en donde estará el Padre, el Hijo Unigénito (Cristo), el Hijo Primogénito (Ezequiel Ataucusi), el Espíritu Santo y la Ley Real, esta última con la que juzgarán los humanos. En ese tribunal se juzgará a vivos y muertos que serán levantados de sus tumbas. 

El juzgamiento se realizará por las obras hechas desde que son congregados.

Señalan que no ha habido juzgamiento para el mundo, solo ha habido castigos, pero en este momento empezarán los sufrimientos, pues se verá el rostro de Dios y del diablo, que son los que envían las personas a la derecha o a la izquierda. 

Estos últimos serán enviados al fuego eterno y a los de la derecha el hijo de Dios les dirá: «venid benditos de mi padre, he preparado para ustedes el reino de los cielos». Lo que se inicia para los escogidos por Dios es el paraíso terrenal. 

Algunas personas que reciben la predicación señalan que los israelitas asustan a la gente cuando hablan del tema y que nada de lo que dicen se cumple. Recomiendan los pastores que cuando se predique o hable del juicio se haga con fuerza y seguridad para no generar malos entendidos. En las fiestas y cultos hay un espacio para dar noticias, de investigaciones, con recortes de periódico o de la televisión, que ratifican que el juicio final está llegando, estos ejemplos se utilizan en las predicaciones.

Son tres los elementos que constituyen el contenido de la predicación israelita y que en términos de Marzal (1997), son el discurso que invita a la conversión personal o grupal, pero que también constituyen elementos de la identidad Israelita

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