Compromiso congregacional
Sabemos que la iglesia tiene como función albergar a los cristianos para unirse en oración, alabanzas y ayuno, así también escuchar la predica, el congregado tiene que estar comprometido con la obra de Dios y ser exhortardo cuando surgen los perezosos que asisten a la iglesia pero que no van más allá en comprometerse con la obra realizando muchas funciones que son necesarias para la edificación de la iglesia,
1 Corintios 15:58
«Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano»
Romanos 12:11
«En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor»
Por tanto los miembros de la iglesia tienen que ser proactivos para la obra, sin esperar que se les indique haz esto, hacer lo esencial que tiene que hacer un cristiano, predicar y predicar.
Ser puntuales con la asistencia, estar comprometido en las actividades de la iglesia y con el apoyo para otras iglesias hermanas, ayudar a la iglesia en lo que necesite, disponerlo como prioridad el trabajar para Dios, para que así los demás puedan ser bien influenciados y derpierten de su pereza.
Porque todos los cristianos compadeceremos ante el tribunal de Cristo, en el cual se nos indicará que hicimos con los talentos y las minas que recibimos.
Aunque desde luego que en las sectas hay compromiso con las actividades que realizan para la edificación de la secta y para la expansión de la misma, en la iglesia verdadera tiene que haber igual o superior compromiso que ellos ejercen para que así la verdad pueda expanderse y combatir la apostasía.
Ser el remanente con fuerza activa para destruir toda obra del mal.
Y recuerda que en la iglesia verdadera tiene que exhortarse al compromiso, viendose ello reflejado comenzando por los líderes para que así todos los demás puedan hacerlo, pues la biblia exige compromiso con la obra de Dios, y no simplemente pensar en nosotros disfrutando del culto, si no tener la ferviente preocupación de hacer que también lo estén las almas perdidas, y para ello se necesita de la evangelización, oración, ayuno y cumplir con todo lo que necesite la iglesia.